Teoría del caos para Venezuela: muchos escenarios, todos igual de poco plausibles

Venezuela es como una montaña rusa de sucesos. Un día está tranquilo, otro está lleno de ‘loops’ que ponen a cualquiera boca abajo y, al día siguiente, de nuevo se vuelve a una aparente calma.

Después de que Juan Guaidó y Leopoldo López junto a un puñado de militares salieran para exigir el “cese de la usurpación” a Nicolás Maduro, hubo manifestaciones, bombas lacrimógenas, heridos, detenidos y ya son cuatro muertos por herida de bala.

Pero la foto fija de este jueves muestra una Caracas tranquila, donde la gente salió a trabajar, los niños al colegio (aunque con horario restringido), los comercios estuvieron abiertos. Fuera de foco y dentro del terreno de la política, una gran cantidad de escenarios con los actores más diversos. Para entenderlo, hay que desgranar parte por parte.

Qué pasó el 30 de abril

Para el analista y director de Datanálisis, Luis Vicente León, la evolución de los eventos políticos ocurridos ese día es bastante negativa. “Es obvio que el intento inicial de provocar la fractura militar y de élites civiles chavistas fracasó en esta etapa”, dice.

En el caso de la analista política Carmen Beatriz Fernández, lo del pasado 30 es una consecuencia de lo que ocurrió el 23 de febrero, el día en que la oposición trató de introducir en Venezuela material médico y alimentos. “Se buscaba que hubiera un quiebro de fuerzas interno desde la comunidad internacional. Porque es más barato que una solución de otro tipo que implique una fuerza multinacional”.

Para ella, es plausible que el 1 de mayo hubiera nuevas promesas de un quiebro, “pero ya los actores locales [Guaidó y la oposición] venían escarmentados o tuvieron la impresión de que podría volver a pasar, y se toma la decisión de adelantar la jugada. Y eso implica hacer uso de una táctica de sorpresa que genera ese alzamiento militar que se adelantó a todas luces frente a lo que estaba planeado”.

Qué pintan las declaraciones de EEUU

Al panorama venezolano de por sí complejo se unen las sucesivas declaraciones que se han hecho desde Estados Unidos sobre la supuesta participación del ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, y del presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Maikel Moreno. León dice que esto parece una estrategia para presionar la fractura interna del chavismo.

Pero, además, desde EEUU añaden un nuevo componente: dicen que el movimiento fue abortado por la intervención de Rusia. “El Gobierno americano quiere plantear el caso venezolano como un tema entre ellos y Rusia, menospreciando la capacidad de acción interna de Maduro y del sector militar local”, apunta León.

Lo cierto es que en horas tempranas de este jueves, apareció Padrino en la cadena nacional junto a Maduro. Ahí dijo el primero: “Intentaron comprarnos”. Lo que da pie a pensar que efectivamente sí hubo conversaciones entre la oposición y el sector militar.

Fernández opina que estas explicaciones de Abrahams, Bolton y Trump, con tantos detalles, “dan idea de unas negociaciones que iban muy adelantadas y que puede que sean ciertas, porque Padrino lo confirma en la cadena nacional. Pero cuando los Estados Unidos rompen y dan todos esos detalles, están rompiendo la posibilidad de nuevas negociaciones”.

¿Y los militares?

Desde el 23 de febrero, cuando decenas de integrantes de las Fuerzas Armadas salieron del país a través de la frontera de Cúcuta, se evidenció el descontento del componente castrense. Se suman los 25 militares que tras el intento de asonada del martes pidieron asilo a la embajada de Brasil. Pero no hay fractura fuerte, o al menos no que se aprecie aún ni que la oposición pueda capitalizar.

“Esa fractura no se da porque el sector es claramente corporativista y no ha recibido ninguna oferta creíble del cogobierno, ni protección en masa. La amnistía es una oferta vacía. Y en esas condiciones, esperar una fractura interna entre los militares, que los obligaría a un conflicto, parece ingenua”, recalca Luis Vicente León.

Qué pasará con López y Guaidó

En el caso de López, el Tribunal Supremo de Justicia ha ordenado su detención y revoca la medida de arresto domiciliario “por violarla flagrantemente”. Mandaron la orden al Sebin (Servicio Bolivariano de Inteligencia, policía política) para detenerlo. López está en la embajada de España, y desde Exteriores se dice que no hay la intención de entregarlo. Así que en las próximas horas otro de los escenarios que pueden plantearse es un nuevo conflicto diplomático entre Venezuela y España.

Y esto puede a su vez tener efectos diversos. “En una primera instancia, esa es una acción motivadora para la base opositora, y el discurso de que no es un asilo puede camuflar un rato lo que está pasando, pero tiene vida corta en la opinión pública. Si no se presentan resultados (y es difícil imaginar que se presentarán), la percepción terminará siendo que la operación Libertad se refería específicamente a la libertad de Leopoldo”, apunta León.

Además, para Guaidó es una suerte de cambio de imagen. A pesar de estar apadrinado por López, una parte de su soporte no se ha identificado con él ni con Voluntad Popular. Luis Vicente León señala que aún no se sabe si esta acción conjunta le ayuda o le complica su relación con la base, “especialmente cuando comiencen a bajar las expectativas de cambio de Gobierno por estas acciones”.

Hoja de ruta de la oposición

La respuesta de los adeptos a la oposición a la llamada de Guaidó y López del pasado 30 fue salir a la calle y, nuevamente, tomar ese espacio que se había abandonado por unas semanas. Se unen en manifestación el 30 y lo hacen también el día 1. Se mantienen, no del modo multitudinario de otras convocatorias anteriores, pero sí con mayor duración. “Consiguen levantar por un rato el espíritu de participación ciudadana y generan esperanzas renovadas por el cambio, pero sin mostrar capacidad real para llenar esas expectativas”, dice León.

“Creo que Maduro hoy está bastante más débil que hace 48 horas, la oposición lo debilitó, pero no fueron claros ganadores. Aunque Guaidó sigue como líder capaz de tomar el pulso al país y el ánimo. La evidencia está en la convocatoria de la marcha del 1 de mayo, multitudinaria”, dice Carmen Beatriz Fernández.

El siguiente paso, según Guaidó, es un paro escalonado que lleve a una huelga general. Esto ya se intentó en el pasado con el paro petrolero, con consecuencias económicas y sociales que estuvieron lejos de ayudar al país. Esta vez, además, el contexto económico, con una hiperinflación cuyos dígitos no caben en la calculadora, no ayuda.

“Las empresas no tienen capacidad de resistir, la población vive al día, la economía no está en condiciones de aguantar más costos depresivos, que se suman a los ya dramáticos impactos de la infraestructura destruida y las sanciones económicas petroleras”, dice León.

Y augura que esta estrategia no puede garantizar éxitos tempranos a la oposición. “Se une a las ya complicadas sanciones internacionales en lo que podríamos llamar una estrategia Gillete: lo que a una se le pasa [las sanciones], la otra lo repasa [paro], con el problema de que esto solo garantiza el colapso económico y su impacto en la gente común”.

¿Hacia dónde va esto?

Si es la ruta del paro, Luis Vicente León augura la ‘haitización’ del país. También que el sector militar sí decida tomar el control sin Maduro. Entonces, sería más lejana la opción de un Gobierno civil. “No es de extrañar que una vez agotada la estrategia de sanciones y paros (con el país destruido) los aliados externos se vean tentados a negociar de manera directa con el sector militar, si este decide tomar el poder”.

Carmen Beatriz Fernández parte de la premisa que el Gobierno de Maduro es inviable y esto genera, dentro de tanto desorden, un consenso entre los actores dentro del chavismo, los opositores nacionales y los internacionales. “Así, la consecuencia es que todos conspiran para que en la caída de Maduro puedan llevar alguna mejor parte”.

Y eso cada vez implica a más y más actores. “Desde el punto de vista teórico, lo que mejor puede explicarlo es la teoría del caos. Tienes muchas variables, todas tienen incidencias, hay muchos escenarios posibles y cada uno tiene muy poca probabilidad de que ocurra, pero con la suma de todos ellos terminará ocurriendo algo”, dice Fernández.

En el camino, seguramente el país seguirá con aterradores descensos, vertiginosas subidas, relajados intermedios, como una montaña rusa en que la única constante sigue siendo la caída en picado de la economía en la foto fija diaria del venezolano.

Con información: El Confidencial

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