Tiempos de cambio – Vladimir Villegas en contundente denuncia por esta tragedia

Se veía venir. Se anunciaba desde hace mucho tiempo, se advertía que algo terrible iba a pasar con el sistema eléctrico del país .

Te puede interesar:Comprar en Cúcuta: la nueva forma de subsistir de los venezolanos ante la crisis

Uno de los expertos que advirtió esta situación hace meses es el ingeniero Winston Cabas, presidente de la Asociación de Ingenieros Eléctricos de Venezuela. Y no vengan a acusarlo ahora de conspirador, de
desestabilizador o de pájaro de mal agüero. Cuando un paciente diabético se la pasa comiendo dulces, grasas y todo lo que tiene prohibido, no es culpa del médico si fallece o si su cuadro empeora. Igual pasa con el país. Si las cosas se hacen mal no se puede esperar buenos resultados. Ni es culpa de quien lo advierte. Así de simple.

Desde hace tiempo se advierte que una de las fallas más evidentes en el sistema eléctrico ha sido la falta de mantenimiento, y también se han exigido investigaciones sobre las obras que nunca se iniciaron o que nunca concluyeron pese a que el Estado se bajó de la mula. También se habló con suficiente antelación de que estaba próximo a producirse un cuadro como el que estamos viviendo. A los efectos de validar lo que estoy diciendo los invito a escuchar y ver las entrevistas que le hice tanto en Unión Radio como en Globovisión a Winston Cabas desde hace largos meses.

Allí, cual Adriana Azzi, pero con elementos técnicos difíciles de rebatir, Cabas, dirigente estudiantil del siglo pasado, como les digo a mis compañeros de mis tiempos universitarios, y hoy vehemente ingeniero electricista, advirtió sobre los riesgos que corríamos. Nadie del Ejecutivo lo llamó. Nadie le respondió para desvirtuar con argumentos sólidos sus temores. Y ahora estamos ante la frágil alegría de la luz que viene y va, y ante la incertidumbre del hacia donde
vamos . Estamos ante una muestra de cómo la sordera, la prepotencia e incluso la ignorancia pueden acabar con un país.

La “Venezuela potencia” es en realidad un mal chiste que en lugar de risas provoca rabia, indignación, impotencia y también una profunda tristeza. ¿ Cómo convencernos de que el sistema eléctrico nacional está en las mejores manos y no precisamente lo contrario? ¿Cómo se puede defender la gestión del gobierno en este campo con tan terribles resultados? ¿ A qué se debe la permanencia en el cargo de a alguien que en todo este tiempo al frente de esa responsabilidad tan seria no ha mostrado otra cosa que fracasos?

 

En cualquier otro país un hecho de esta naturaleza, un apagón sin precedentes en nuestra historia, habría provocado la renuncia del  funcionario encargado de garantizar el buen funcionamiento del servicio eléctrico. A lo mejor lo condecoran…no nos extrañe, a pesar de que no solo es responsable de esta situación sino de agregarle al ya dramático cuadro la incertidumbre colectiva ante la falta de una información seria, detallada, cuidadosa y, sobre todo, veraz,sobre las causas de este mega apagón y sobre el grado de dificultad ante el cual debamos enfrentarnos los venezolanos en los próximos días y meses. ¿Por qué el ministro Luis Motta Domínguez no se ha atrevido a dar una
rueda de prensa para responder las preguntas y las inquietudes que generan este oscuro panorama? Es lo menos que se espera en medio de una crisis de estas dimensiones.

Lo cierto es que el anunciado lobo del caos en el servicio eléctrico llegó, para pesar de una población golpeada por la crisis, por la hiperinflación, por el éxodo de millones de compatriotas y por un gobierno que ha sido exitoso, hasta ahora, en permanecer en el poder y en sortear el descontento de un país que reclama cambios. El mega apagón no ha acallado ese reclamo. Lo multiplica, lo fortalece. Se ha instalado y no hay señales de que pueda ser desactivado, como
cualquier artefacto que deja de funcionar cuando se va la electricidad. El corto circuito entre el gobierno y los ciudadanos no tiene remedio.