Paradigma educativo en la sociedad posmoderna

Es por demás manifiesto, que la vida democrática en la actualidad está induciendo hartazgo (sensación de cansancio o aburrimiento) y desencanto (pérdida de la esperanza o la ilusión) en la población.

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Al punto de propiciar anhelos
evolutivos hacia la posdemocracia asumida como el desplazamiento de la política colocándola en un lugar neutral con
la finalidad de eliminar el antagonismo político (rivalidad entre grupos o ideas) en favor del reformismo político
(búsqueda de cambios graduales en aras de mejorar la sociedad); a la luz de la presencia de individuos inclinados a lo
emocional e intuitivo (proceso cognitivo que no está sujeto a un previo análisis o deducción lógica) bajo la premisa de la
no existencia de verdades absolutas y perfilados en la posmodernidad ubicada como época de desencanto, bajo la
figura de ciudadanos posmodernos inmersos en la globalización y en la cuarta revolución industrial (revolución
tecnológica) con manifiesto apego a la Internet en un ambiente de sociedad red que emergió del empuje tecnológico; al
tiempo de rechazar las utopías y por tanto con profunda incredulidad en relación al futuro.
A efectos de una contextualización más amplia de la posmodernidad ciudadana, tanto como un periodo histórico como
una actitud filosófica, resulta pertinente distinguir las características de las denominadas generaciones posteriores a la
Baby Boomers (nacidos entre 1946 y 1964) identificadas como: 1.- Generación X (nacidos entre 1960 y 1979); 2.-
Generación Y o Milennials (nacidos entre 1980 y 2000); y 3.- Generación Z (nacidos entre 1994 y 2010). Los X les gusta
trabajar en equipo, no creen en las jerarquías y se manejan de manera informal frente a cualquier autoridad, son más
líderes que gerentes, buscan cambios constantes, nuevos conocimientos, retos y experiencias; focalizan su atención en
el autodesarrollo, valoran la capacitación, son individualistas, buscan el balance entre vida personal y laboral, se
orientan a resultados más que a procesos; asumen desafíos y proyectos para crecer profesionalmente. Los Y o
Milenarios, son conocidos también como nativos digitales; la familia promovió educarlos bajo el lema tu eres capaz de
hacer cualquier cosa promoviéndoles la autoestima; se criaron en un contexto social, político y económico mediado por
la tecnología que les impulsó una actitud emprendedora; no menos de la mitad de ellos tienen su propio negocio o
planean tener uno; el estar permanentemente conectados a las redes sociales, Internet y a los dispositivos móviles les
permite establecer y conectar con nuevas relaciones laborales y profesionales; son idealistas y críticos frente a las
decisiones gubernamentales, son optimistas y están conscientes de las problemáticas de su país, son competitivos,
pragmáticos, inquietos y arriesgados; están siempre buscando mejores oportunidades, son críticos, participativos y
abiertos al cambio; tienen confianza plena en sus capacidades y habilidades; viven por lo que les apasiona y aceptan la
diversidad. Los Z, poseen características psicológicas e ideológicas que obligan a las distintas instituciones,
fundamentalmente las educativas, a modificar completamente sus modos de funcionamiento para atraerlos, motivarlos
y retenerlos; son emprendedores por naturaleza y tienen una gran iniciativa para los negocios; procuran una elevada
cultura ecológica; les preocupa la estabilidad económica y conocen el valor del dinero desde muy temprana edad; tienen
preferencia por las tiendas virtuales, son muy activos por lo que desde temprana edad aspiran su primer empleo; no
conciben la vida sin Internet toman clases por este medio y más de la mitad utiliza las redes sociales como apoyo para
sus proyectos educativos; son muy impacientes y desean resultados inmediatos; consideran la Internet como el mayor
instrumento para la humanidad; sus medios de comunicación utilizados principalmente son redes sociales y se
relacionan a través de comunidades en línea.
Paradigma, por su parte, ha de entenderse como un modelo, patrón o ejemplo que debe seguirse en determinada
situación; y en un sentido amplio hace referencia a una teoría o conjunto de teorías que sirve de modelo a seguir para
resolver problemas o situaciones determinadas que se planteen. El concepto de paradigma se utiliza en la vida cotidiana
como sinónimo de ejemplo o para hacer referencia a algo que se toma como modelo; mientras que siguiendo a T. Kuhn
debe entenderse como la serie de prácticas que trazan los lineamientos de una disciplina científica a lo largo de un
cierto lapso temporal. En lo especifico del hecho educativo, la sociedad del siglo XXI viene exigiendo tal y como lo
sostiene la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, un nuevo paradigma de
la educación algo más complejo que saberes y conocimientos: requiere de competencias; entendidas como un saber
hacer a la luz de un conjunto de propiedades de cada uno de nosotros que se modifican permanentemente en vínculo
con la resolución de problemas concretos. Es de resaltar, que la competencia no proviene solamente de la aprobación
de un currículo (plan de estudios) sino de la aplicación de conocimientos en circunstancias prácticas. Las competencias

están en el medio entre los saberes y las habilidades, y por ende son contrarias a las calificaciones en función a un
diploma; hoy día lo importante es ser competente entendido como saber hacer cosas y resolver situaciones en un
contexto de mucha imaginación y creatividad. El nuevo paradigma educativo, es mucho más complejo que el solo
cambio de los programas de estudio (igualmente necesario), también implica cambiar los enfoques de las disciplinas
que se enseñan, incluir nuevos campos y cambiar las metodologías de enseñanza en procura de pasar de los saberes a
las competencias. En fin, ha de institucionalizarse un sistema educativo inmerso en la posmodernidad que en esencia
se fundamente en un aprendizaje como resultado de la construcción activa del sujeto sobre el objeto de aprendizaje.
Reflexión final: En similares circunstancias relativas a la necesidad de un nuevo paradigma educativo, es de manifiesta
obviedad que en el presente se hace igualmente urgente y necesario el establecimiento de un nuevo paradigma político
en la posdemocracia.