Francisco Olivares en Infocifras: Para Rusia y Estados Unidos la guerra fría no ha terminado

El envío de cientos de millones de dólares y euros en efectivo a Venezuela, en seis vuelos desde Rusia, como un mecanismo para aliviar la precaria situación financiera del régimen de Nicolás Maduro, y evadir las sanciones de Estados Unidos, que limita el acceso al sistema financiero mundial, pone nuevamente en evidencia el rol de Rusia en su juego geopolítico mundial y el respaldo que sigue dando a la Revolución Bolivariana.

Francisco Olivares  /  Twitter: @folivares10

Rusia, además de ser el segundo más importante proveedor de armas a Venezuela, de mantener la asesoría militar con Venezuela y de haber recibido durante los 20 años de chavismo en el poder, jugosos contratos en materia petrolera, minería, agricultura y construcción, entre otros, en su alianza con Venezuela tiene objetivos geopolíticos que están por encima de las inversiones o beneficios económicos que puede lograr con el gobierno de Nicolás Maduro.

“Moscú no se hace ilusiones sobre la situación en Venezuela y entiende claramente que Maduro no puede garantizar ningún retorno de inversión. No puede haber grandes proyectos económicos con Venezuela en este momento”, asegura Dmitry Rozental, subdirector del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Academia de Ciencias en Moscú, uno de los mayores centros europeos de estudio de los problemas de América Latina y el Caribe, citado en un trabajo publicado por Bloomberg.

Rusia es hoy uno de los pocos aliados con poder económico y político que le quedan a Maduro, en un escenario cada vez más complejo, en donde sus alianzas en el continente han sufrido una sensible baja con cambios de gobierno hacia posiciones liberales y democráticas, en los que Estados Unidos, con Donald Trump a la cabeza, ha tenido una postura más activa y beligerante frente a Venezuela y otros países del continente, y ha apoyado junto a 50 países a un presidente interino.

De allí que si bien, la compañía petrolera más grande de Rusia y su mayor productor de petróleo, Lukoil congeló sus contratos con Venezuela para evitar las sanciones, Rusia ha mantenido sus compromisos con el país y para asegurar que no se produjera un distanciamiento, Maduro fue hasta Moscú, el pasado 25 de septiembre para evaluar en qué punto estaba el apoyo de Vladimir Putin a su régimen.

A pesar de los anuncios formales de nuevos convenios “en 20 áreas energéticas” envío de trigo y medicinas, y las declaraciones de apoyo a las “legítimas autoridades de Venezuela”, tras la reunión con el presidente de la Federación Rusa, Maduro se llevó su regaño por abandonar la mesa de diálogo instalada en Barbados y Putin en sus declaraciones hizo énfasis en que “cualquier negativa a mantener este diálogo sería irracional, perjudicial para el país y peligroso para el bienestar de la gente”. También dijo que “Rusia apoya inquebrantablemente a todos los cuerpos legítimos de autoridad de Venezuela, incluida la presidencia y el Parlamento”.

Tras estas advertencias, Maduro acogió parte de las recomendaciones de su gran aliado y envió de nuevo a los parlamentarios oficialistas a la Asamblea Nacional y conformó una nueva “mesa de diálogo” en la que sólo está sentada una parte de la oposición.

Mientras estos juegos ocultos se desarrollan , Rusia también se ha convertido en un importante aliado de Cuba y su influencia, después de tres décadas de la guerra fría, se ha incrementado en los últimos años y en especial tras las sanciones que también están dirigidas a Cuba. Ello se refleja en recientes visitas de importantes autoridades rusas a la isla caribeña encabezadas por el primer ministro Dimitri Medvédev  y el flujo de tanqueros rusos que ahora circulan en los puertos cubanos. Así como por el aumento del comercio entre los dos países, que se traduce en millones de dólares para la isla, el envío de vehículos de transporte y el anuncio de importantes inversiones en materia petrolera.

De manera que los objetivos geopolíticos rusos no sólo se ubican en Venezuela sino que tienen un brazo que se instala hacia Cuba.

El envío de remesas de dinero en efectivo por parte de Rusia a Venezuela, que reta las medidas impuestas por Estados Unidos, evidencian que Putin ha visto como satisfactorios los pasos posteriores ofrecidos por Maduro que pudieran ofrecerle cierta estabilidad a las inversiones rusas; pero al mismo tiempo, es un termómetro del fundamental interés de Rusia en consolidar su presencia en territorio latinoamericano en la llamada “nueva guerra fría” que se abre en el hemisferio.

El dinero en efectivo que recibe el gobierno de Maduro, al igual que lo que obtiene por la venta ilegal de oro, diamantes, coltán y otros minerales, le permite manejar un presupuesto paralelo en el que no se rinden cuentas; satisfacer demandas y compromisos de algunos sectores clave del gobierno, como el sector militar y las operaciones políticas dentro y fuera del territorio, la atención y apoyo de los movimientos de la izquierda en el continente, y promover el financiamiento de algunos líderes clave, manejados mediante asesorías, tal como ha sido revelado desde el propio gobierno.

Gorbachov advierte

Al cumplirse este 10 de noviembre, 30 años de la caída del “Muro de Berlín”,  un trascendental acontecimiento de la historia de la humanidad que muchos analistas  políticos e historiadores identifican como el suceso clave que marcó el fin de la “guerra fría”, uno de sus principales protagonistas, Mijaíl Gorbachov, quien fue el jefe de Estado de la Unión Soviética hasta 1992, y cuyo rol fue determinante en los acontecimientos que derivaron en la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), declaró a BBC News, al evaluar las relaciones actuales Rusia-Estados Unidos, alertó que luego de tres décadas estas han sido “frías, pero siguen en guerra”. “Hay que fijarse en lo que está pasando. En diferentes partes del mundo hay escaramuzas, enfrentamientos. Se envían aviones y buques de combate aquí y allá. Esta no es la situación que queremos” , advirtió el Premio Nobel de la Paz 1990.

Otro protagonista desde el lado interno de El Muro, Egon Krenz, conocido como el último líder comunista de la Alemania Oriental, de 82 años, citado por BBC News, y quien sigue fiel en su admiración y apoyo a Rusia, sostiene que “la guerra fría nunca terminó”. A Krenz todavía le interesa la política y todavía apoya a Moscú. Un mes después de la caída del Muro, Krenz renunció a su cargo. “Al año siguiente, Alemania Oriental y Occidental se reunificaron. La RDA fue consignada a la historia” reseñó BBC News.

La expansión de la revolución bolivariana en Latinoamérica, y los recientes acontecimientos violentos en Chile y Ecuador, a la cabeza de los cuales se ha identificado una nueva izquierda radical, en la que han reaparecido símbolos como la hoz y el martillo, y las figuras de Fidel Castro y el Che Guevara, han dado pie para que algunos analistas y figuras políticas de la región alerten sobre el resurgimiento de una izquierda radical en la región avalada y auspiciada desde Cuba y Venezuela.

Aunque no se descarta esa influencia venezolana, tanto Rusia como China, los dos soportes más importantes con los que cuenta Nicolás Maduro, tienen intereses superiores que van más allá del territorio venezolano, desde hacer tres décadas abandonaron los principios ideológicos, ingresaron al terreno de la competencia económica, y sus objetivos superiores fueron disputar los mercados y los territorios.

Hace una semana Estados Unidos acusó a  Rusia de usar “alborotadores” en las redes sociales para “exacerbar la división” en Chile que ha escalado en acciones de violencia extrema de parte de activistas que lideran las protestas. La Casa Blanca señaló la presencia de operadores extranjeros en los sucesos de Chile. Durante una llamada que sostuvo Donald Trump con su homólogo chileno, Sebastián Piñera, para manifestarle su respaldo, aseguró que “tenemos indicios de actividades rusas para dar un curso negativo al debate en Chile”, dijo a la prensa un funcionario del Departamento de Estado que pidió no ser identificado. El diplomático indicó que hay claras señales de personas que están “aprovechando el debate” para “exacerbar la división y fomentar el conflicto” en el país suramericano, principalmente “mediante el uso y abuso de las redes sociales y de alborotadores”.

Desde Rusia no han sido menos las acusaciones contra Estados Unidos por su injerencia en Latinoamérica. Siguiendo la campaña para garantizar el apoyo ruso y romper el aislamiento, el canciller de Maduro, Jorge Arreaza viajó el pasado mes de mayo a Moscú, donde sostuvo una reunión con el ministro de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, quien acusó a Estados Unidos de promover una campaña para derrocar al gobierno de Venezuela e instó a Washington a “renunciar a planes irresponsables de reformatear políticamente a América Latina; lo que es, una total falta de respeto hacia sus pueblos”.

Amenaza militar

Si bien ambas potencias cuidan sus intereses económicos, al mismo tiempo han entrado en una nueva “guerra fría” como la califican importantes analistas, que ha tenido múltiples escenarios como la injerencia rusa en Ucrania que ha llevado a enfrentamientos armados, la anexión rusa de Crimea; el conflicto armado en Siria; y ahora los nuevos escenarios que se desarrollan en Latinoamérica.

La tensión frente a Rusia se incrementó cuando el pasado mes de agosto, Estados Unidos anunció formalmente su retiro del Tratado  de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (INF) pactado con Rusia. “Rusia es el único responsable de la desaparición del tratado” aseguró el Secretario de Estado, Mike Pompeo, agregando que el gobierno de Putin no pudo volver al cumplimiento pleno y verificado a través de la destrucción de su inadecuado sistema de misiles”.

Rusia además cuenta con un poderoso aliado que es China, país que desde hace 20 años ha entrado con fuerza en la carrera armamentista.

El director general del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos británico, John Chipman, señaló en el acto donde presentó el balance militar de 2018 del organismo, que “poderes como China y Rusia están desafiando el predominio global de EEUU y sus aliados”. Indicó que a pesar de que una guerra de grandes poderes mundiales no es inevitable, ambas naciones se están preparando, de manera sistemática, para un previsible escenario bélico contra Estados Unidos.

Una coalición militar entre Rusia y China les convertiría en el poder militar más fuerte del planeta, según los datos recogidos sobre los ejércitos ruso y chino, por el Global Firepower Index 2018 (índice global de potencia de fuego).

De acuerdo con la clasificación de la referida página, Rusia y China encabezan, respectivamente, la lista de los 136 ejércitos más poderosos del mundo, sólo por detrás de Estados Unidos; país que se ubica en el primer puesto.

Considerando las avanzadas capacidades militares de Pekín y Moscú; así como sus estrechas y estratégicas relaciones, una posible alianza militar entre ellos en el futuro les haría un poder militar invencible, “capaz de ganar cualquier guerra”, indica el portal especializado.

El presidente Putin en su reciente mensaje ante la Asamblea Federal rusa señaló que si EEUU despliega sus misiles de corto y mediano alcance en Europa, a Rusia no le quedará otra opción que tomar todas las medidas necesarias para garantizar su seguridad. ‟Estaremos obligados a emprender medidas simétricas y asimétricas. Ello implica apuntar nuestras armas no sólo a los territorios que alberguen estos misiles, sino también a los centros de mando″, afirmó Putin.

Además, explicó que Rusia ya cuenta con las armas necesarias para hacer frente a cualquier amenaza que surja tras la salida de EEUU del Tratado INF (referido a la destrucción y desactivación de misiles y cruceros nucleares por ambas partes).

El presidente ruso denunció que EEUU sigue incrementando las amenazas y las medidas agresivas contra Rusia. “El mundo está cambiando pero en EEUU siguen con una política errónea y van a un callejón sin salida”, subrayó.

Actores secundarios

En este nuevo conflicto mundial, Miguel Díaz-Canel en Cuba y Nicolás Maduro en Venezuela, tienen un rol secundario, pero al mismo tiempo son estratégicos para China y Rusia, por su ubicación geográfica. En el caso de Venezuela, a pesar de la destrucción industrial y el caos institucional que padece, sigue siendo un territorio de alta potencialidad por sus recursos y materias primas. Desde el punto de vista geopolítico también cumplen un rol importante en la influencia que aún pueden mantener sobre los movimientos y países alineados a la izquierda populistas, que han favorecido el enfrentamiento con Estados Unidos.

Sin embargo, China y Rusia, cada uno con sus diferencias, mantienen un punto pragmático que son sus intereses económicos. Por eso han sostenido encuentros en el más alto nivel en donde, además de los grandes temas globales, continúan negociando acuerdos básicos en el que entra la situación de Venezuela. Este es un escenario que podría virar en 180 grados, tanto por cambio desde lo interno de estas potencias, como por circunstancias externas en las que consideren que pudieran salir beneficiados. De allí que el conflicto geopolítico global incluye en su agenda el caso de Venezuela y por ello, importantes asesores han sostenido reuniones y encuentros paralelos con factores de la oposición venezolana.