Albert Rivera dimite tras el descalabro electoral de Ciudadanos

La repetición electoral se llevó por delante a Albert Rivera. Sin haber cumplido aún los 40 años, el político de origen catalán que asumió las riendas de Ciudadanos hace trece años ha terminado con su carrera política tras el desacalabro electoral.

El partido que lideraba perdió ayer más de dos millones y medio de votos y 47 escaños, hasta quedar solo con 10 diputados en el Congreso y como sexta fuerza, superado por Vox, Unidas Podemos y ERC. Como consecuencia de ese desplome, Rivera ha presentado su dimisión esta mañana al comité ejecutivo del partido, reunido en la sede en Madrid. Un congreso extraordinario decidirá el nuevo liderazgo de la formación.

Por Elsa García de Blas / elpais.com

“Es un mal resultado, sin paliativos ni excusas”, reconoció Rivera anoche en una breve comparecencia pasadas las 23.00 de la noche rodeado por la plana mayor del partido, donde destacaban los ojos enrojecidos de su portavoz parlamentaria, Inés Arrimadas. El presidente admitió su responsabilidad. “Los líderes asumen en primera persona no solo los éxitos, sino también los fracasos”. En su caso, con más motivo en la medida en que Ciudadanos es un partido personalista y las decisiones de calado de los últimos meses las ha tomado Rivera con un reducidísimo grupo de dirigentes. Anoche Rivera no anunció su dimisión, sino que ha esperado a comunicársela formalmente primero a su dirección.

Ahora, un congreso extraordinario de Ciudadanos decidirá el nuevo líder y el nuevo rumbo del partido, que no ha conocido otra presidencia que la de Albert Rivera. La mejor situada para sucederle es la cabeza de lista por Barcelona, Inés Arrimadas, que siempre se ha mostrado fiel al líder y no ha discrepado de ninguna de las decisiones de calado del partido en los últimos tiempos. La portavoz parlamentaria es la figura de más proyección, pero podrían saltar a primera línea otros nombres, como el jefe de filas en Europa, Luis Garicano.

Durante la campaña, Rivera aseguró que no se aferraría al sillón pero también que el 11 de noviembre, con los escaños que fueran, se “arremangaría” para desbloquear el país.