¡ Revientan las redes! – Mensaje de una Venezuela libre y democrática aún no llega a los militares

La propuesta de marchas de los estudiantes del país, que se dirigieron a los centros militares para pedir a las fuerzas armadas respaldar las aspiraciones de democracia y libertad, puso al Gobierno a correr para montar una puesta en escena que ofreciera al mundo el perfil de un Gobierno que no reprime, que dialoga y permite a sus uniformados conversar cara a cara con quienes los adversan

Francisco Olivares / Twitter: @folivares10

 Como es costumbre, el gobierno madurista inmediatamente hizo su propia convocatoria paralela con sus seguidores, en donde también hay estudiantes, abultada con empleados públicos. La propaganda oficial anunciaba: “Los estudiantes marcharán para ratificar su apoyo y la defensa de las conquistas educativas alcanzadas en revolución”. Aunque resultó ser un pequeño grupo vestido de rojo;  la escena cumplió su objetivo internacional.

A pesar de que desde el día anterior, el despliegue de blindados a lo largo de la ruta establecida para llegar a Fuerte Tiuna, las amenazas con cárcel de Nicolás Maduro a los estudiantes opositores y una historia de muertes, represión de los años anteriores y augurios de que no los dejarían salir de las instalaciones de la Universidad Central en Caracas (UCV) los estudiantes salieron y sorpresivamente pudieron hacer el recorrido hasta un kilómetro antes de llegar a Fuerte Tiuna, sin represión ni ataques de los colectivos paramilitares ni el gas pimienta que suelen desplegarse en estas ocasiones.

Allí en ese punto, la dirigencia estudiantil de Caracas, encabezada por el Centro de Estudiantes de la UCV, pudo negociar el paso de una delegación de cinco estudiantes para dirigirse a Fuerte Tiuna, donde se asienta el poder armado más importante que protege al presidente Maduro, y llevar un documento dirigido al Ministro de la Defensa y al Alto Mando Militar.

Fue una sorpresa

Fue una sorpresa para los dirigentes estudiantiles traspasar esa barrera y así estos cinco representantes continuaron su recorrido para llevar el mensaje al sector armado. Pero allí en Fuerte Tiuna no estaba Vladimir Padrino López, el ministro de Defensa, tampoco el Alto mando Militar. Un grupo de soldados de rango indefinido recibió a los estudiantes a las puertas del emblemático recinto, vedado desde hace 20 años a quien no pertenezca a la logia militar o a la ideología sembrada en su seno.

El grupo uniformado que recibió a los estudiantes no fue escogido al azar. El discurso expresado ante los estudiantes por dos de ellos, reflejó la doctrina que maneja la cúpula de Nicolás Maduro, y que se ha sembrado en la FANB, en la que se atribuye a Estados Unidos la responsabilidad de todos los males que padece la ciudadanía en la que están incluidos los militares y sus familias.

“Yo me siento muy orgulloso de nosotros como Fuerza Armada y ustedes como pueblo; porque nosotros también somos pueblo. Ustedes pueden acercarse aquí con la fuerza y poder conversar sobre ese tipo de cosas con nosotros”, dijo de entrada el soldado que recibió a la dirigencia estudiantil. Un encuentro que fue posible, evidentemente por una orden superior para recibir a los estudiantes y aceptar un documento, cuyo destino seguramente terminó en el más cercano basurero. A diferencia de otras ocasiones en que documentos similares fueron rotos con desprecio en la cara de los mensajeros.

El soldado le aclaró con euforia a la dirigencia estudiantil, que ese acto de recibirlos  es “algo que no en todos los países del mundo se puede hacer. Aquí en Venezuela nosotros somos una Fuerza Armada que somos también pueblo, que también vivimos el día a día aquí y nosotros también tenemos familia que le falta un plato qué comer, le falta medicamento”. De manera que además de demócratas, el soldado bolivariano reconocía que ellos, como el resto de los venezolanos sufren hambre y escasez. Pero …

“Pero ese no es el hecho, el hecho es que nosotros estamos luchando contra ese bloqueo económico porque el problema que tenemos aquí es la injerencia que tiene el país norteamericano con Venezuela que no nos permite a nosotros como venezolanos surgir como un país desarrollado, como un país potencia”.

Otra uniformada complementó el discurso antiimperialista de su compañero de armas precisando que: “Nosotros no somos un bando contra otro bando. Todos somos venezolanos y no tenemos que discutir unos contra otros. Nosotros somos una sola fuerza y por eso estamos llamando a la unión cívico-militar. Tenemos que tener esa unión para poder enfrentar, por lo menos la situación del bloqueo económico del que hablaba mi compañero. Eso se nos escapa de las manos; nosotros no podemos controlarlo y ustedes tampoco, a todos nos afecta”.

Cómo hablar a los militares

El lenguaje y el tono de la dirigencia estudiantil opositora hacia los militares tampoco resultó muy asertivo, en un encuentro de dos mundos muy distantes, ante un grupo uniformado que ha sido formado en una estructura cerrada, alimentada en una doctrina de obediencia y cargada de ideología. No hubo un mensaje que pudiera llegar hasta estos militares y sus circunstancias, más allá de un pliego de peticiones que pedía autonomía, clamaba por democracia y por el fin de la represión armada. Tres aspectos que para el mundo militar tienen una importancia secundaria. No creen en autonomías, no viven en democracia y están formados para reprimir a quienes sean identificados como enemigos.

Sin embargo, es de reivindicar a favor de esta juventud que se levanta y que permanece en el país, la audacia de haber organizado una marcha hasta el centro del poder armado del país, haber logrado un contacto directo con un grupo resguardado y vigilado permanentemente y haberles entregado un documento con aspiraciones legítimas de convertir a Venezuela en un país libre y democrático.

A pesar de que Nicolás Maduro utilizó la gesta estudiantil para promoverse como un demócrata ante sus aliados de Latinoamérica, el hecho deja un precedente de la necesidad de llegar al mundo militar y que detrás de esa ideología existen seres, de carne y hueso, que padecen, como el resto de los venezolanos, las consecuencias de un modelo que ha empobrecido a la mayoría de la población.

Los militares y la oposición

La iniciativa estudiantil devela una necesidad muy importante de generar un cambio en Venezuela y es que ya no hay capacidad financiera para mantener a los militares en un mundo aparte, protegidos por privilegios; en definitiva, son una institución clave para generar una transición hacia un modelo de libertades.

El sector más radical de la oposición ha manejado la tesis de la intervención militar de una alianza de países para devolver la democracia a los venezolanos. Si bien en la historia se han producido estos casos extremos, en Latinoamérica tal iniciativa ha estado descartada por los factores más determinantes como el Grupo de Lima, la Unión Europea y hasta Estados Unidos. Esa tesis desmoviliza las fuerzas internas y le entrega a la FANB una justificación de cuerpo unido en la “defensa de la Patria” tal como ha sido manejada desde el gobierno de Maduro y promovido intensamente como discurso para unir a los uniformados.

El golpe militar ha sido otra tesis promovida desde algunos sectores de la oposición, quienes han buscado una salida rápida ante una situación de crisis extrema que vive el país y que, por lógica, crea una expectativa en la población de buscar un cambio inmediato de gobierno ante un escenario de ausencia de elecciones libres. Esa tesis se sostiene en la presunta división dentro de la FANB. “Como decía Rómulo Betancourt: los militares no participan en golpes de Estado hasta que los dan”. Pero que sean auspiciados desde la política, por el contrario más bien refuerzan la cohesión en sus filas. Es una institución que está muy distante del mundo civil.

Sin embargo, en momentos de profundos conflictos sociales en el que las sociedades se manifiestan masivamente por un cambio, las fuerzas militares podrían jugar un rol fundamental para hacer peso en un lado de la balanza.

El reciente caso de Bolivia es un claro ejemplo de cómo el sector militar respaldó una salida, pero no fue el factor decisivo para que eso ocurriera. La insistencia anticonstitucional de Evo Morales de reelegirse por cuarta vez, desconocer la Constitución que fue aprobada en su gobierno, el referendo en su contra en 2016,  y luego incurrir en un comprobado fraude electoral, alinearon todos los factores necesarios para que se produjera su salida. Hubo errores en las acciones realizadas por uno y otro sector luego de la salida de Morales, que pueden llevar a Bolivia a un conflicto de mayor magnitud. Pero el rol militar fue clave en la transición.

En reciente entrevista que sostuvimos con el presidente del Parlamento venezolano, Juan Guaidó, este nos refirió que en Venezuela no está ocurriendo una división en la Fuerza Armada, tal como asegura Maduro, al acusar a Estados Unidos y a Colombia de tratar de dividirla, captando para esos fines a altos oficiales de los cuatro componentes.

A su juicio lo que está ocurriendo es un gran descontento y desmoralización ante la grave situación que vive el país. Sostiene haber tenido contacto con sectores militares que reflejan esa situación que alcanza a la mayoría de los componentes de la FANB. Asegura que los privilegios pueden alcanzar apenas a 5% de la población armada; pero que la crisis alcanza a sus familias y su entorno, en un país que ya resulta inviable.

Guaidó considera que la mayoría de los militares perseguidos y detenidos no ha sido por conspiraciones o intentos de rebelión, sino por mostrar descontento con lo que ocurre o con las políticas oficiales. Por ello concluye que la fuerte vigilancia que se aplica en la FANB y la gran inversión en sistemas de inteligencia en la que el G2 cubano ha sido un aliado fundamental, lo que muestra es el miedo; el temor de Maduro de perder el respaldo de los militares.

Todos los sectores opositores coinciden que la Fuerza Armada es hoy el único soporte de Nicolás Maduro para sostenerse en el poder. La mayoría del Alto Mando ha sido incluido en las sanciones de Estados Unidos; lo que les impide, disfrutar abiertamente o plenamente en el exterior de cualquier propiedad o beneficio recibido de la revolución. Esas sanciones también afectan a familiares. De manera que el privilegio tiene un límite interno en la crisis generalizada en donde escasea la electricidad, el agua, las medicinas y la seguridad personal. Pero internacionalmente, quienes reciben beneficios están siendo investigados y vigilados por el Departamento de Estado de EEUU y los organismos que aplican las sanciones a quienes apoyan o sostienen al régimen chavista.