Archivos por Etiqueta: Cataluña

Revelan nueva fecha para el Barcelona – Real Madrid

El partido, que estaba pautado para este sábado, fue  suspendido por los disturbios en Cataluña

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Barcelona y Real Madrid tienen hasta mañana para decidir nueva fecha del clásico

El partido más relevante del fútbol español fue suspendido por los disturbios en Cataluña

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Barcelona propone jugar contra el Real Madrid en diciembre

Los disturbios en Cataluña han obligado a que el Clásico del fútbol español se dispute a finales de año

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Cataluña: la miseria del parroquialismo

La severa decisión del Tribunal Supremo español contra los
dirigentes separatistas catalanes, ha venido a poner las cosas en su
lugar, luego de décadas de desmanes, provocaciones y agravios de
un grupo fanatizado contra la Nación y el Estado de España.

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Se abre la posibilidad de un nuevo referéndum de independencia como salida a la crisis social que vive Cataluña

El presidente del gobierno regional de Cataluña, Quim Torra, abogó el jueves en favor de la celebración de un nuevo referéndum de independencia, en un nuevo desafío a Madrid tras días de disturbios provocados por manifestantes separatistas.

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Valverde pide que el clásico contra Real Madrid se juegue en Barcelona

Los disturbios en Cataluña han puesto en duda la realización del partido en el Camp Nou

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Sánchez busca alternativas para resolver tensión en España por conflicto en Cataluña

Sánchez trasladó esta posición durante una reunión con el líder del mayor partido de la oposición, Pablo Casado (Partido Popular, PP), dentro de la ronda de consultas de urgencia que convocó este 16 de octubre tras la segunda noche de disturbios violentos en Barcelona (noreste de España).

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Vuelve tensión a Cataluña por sentencia del gobierno español en torno a los separatistas

Vueleve la tensión a España por el tema de cataluña y su movilización para la indepnedencia. Se encienden las calles y se intensifica el clima político.

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Tensión máxima en Cataluña por conmemoración del 1-O

La tensión es máxima en Cataluña en la conmemoración del segundo aniversario del referéndum de independencia del 1 de octubre.

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Ultimo Minuto: Liberado Carles Puigdemont en Alemania

La Justicia alemana deja en libertad a Carles Puigdemont y descarta delito de rebelión

La Justicia Alemana descartó el delito de rebelión en el caso de Puidemont. Quedan pendientes otros cargos en España.

La Audiencia Territorial de Schleswig-Holstein (norte de Alemania) ha descartado este jueves el delito de rebelión en la petición de extradición a España del expresidente de la Generalitat de Cataluña Carles Puigdemont y lo ha dejado en libertad bajo fianza mientras estudia la entrega, según ha informado la agencia EFE. Los tres exconsejeros catalanes huidos a Bruselas Meritxel Serret, Toni Comín y Lluís Puig han empezado a declarar este jueves ante el juez pasadas las tres de la tarde, según ha informado su abogado. El magistrado deberá decidir si les mantiene en libertad o si adopta otras medidas cautelares para hacer cumplir la euroorden de detención que tramitó España contra ellos. Jordi Sànchez, número dos de la candidatura de Junt Per Catalunya, ha aceptado este jueves volver a ser candidato a presidir la Generalitat tras la renuncia de Jordi Turull. Además, esta mañana el Parlament ha celebrado un pleno ordinario en el que el expresidente Carles Puigdemont ha votado por primera vez delegando su voto a un compañero de su grupo parlamentario, Junts per Catalunya. En el ámbito judicial, la magistrada de la Audiencia Nacional Carmen Lamela ha procesado al mayor de los Mossos d’Esquadra Josep Lluis Trapero por organización criminal y dos delitos de sedición por los hechos ocurridos el 20 y 21 de septiembre frente a la Consejería de Economía en Barcelona y la jornada del 1 de octubre.

Expresidente catalán fue detenido en Alemania

EFE

La Policía alemana ha detenido al ex presidente de la Comunidad Autónoma de Cataluña Carles Puigdemont, huido de la Justicia española, cuando cruzaba en coche la frontera desde Dinamarca, según informaron a EFE fuentes policiales españolas.

Según había informado a Efe su abogado, Jaume Alonso-Cuevillas, los agentes lo pararon hoy poco antes de las 12:00 horas (10:00 GMT) en una carretera en dirección a Hamburgo (Alemania), desde donde tenía la intención de regresar a Bélgica, donde vive desde hace unos meses, para ponerse “a disposición” de las autoridades belgas.

Un juez español reactivó el viernes pasado la euroorden de búsqueda y detención contra el exgobernante catalán tras procesarlo por rebelión y malversación de fondos públicos en relación con el proceso de independencia ilegal iniciado en la región española de Cataluña en 2017.

Puigdemont, que procedía de Finlandia, tiene fijada la residencia en Waterloo (Bélgica), adonde se marchó a finales de octubre de 2017 para eludir la acción de la Justicia española, tras ser destituido por el Ejecutivo español.

La noche del viernes, Carles Puigdemont -que tenía unos billetes de avión para regresar a Bruselas ayer- abandonó Finlandia rumbo a Bélgica, según confirmó el diputado finlandés Mikko Kärnä, uno de sus anfitriones en el país nórdico.

Su abogado había asegurado el sábado que Puigdmeont se presentaría a la Policía de Finlandia, pero luego señaló que el político catalán ya no estaba en ese país nórdico y seguiría “a disposición de la Justicia belga”.

Puigdemont se había trasladado a Helsinki el pasado jueves para impartir una conferencia y estaba siendo buscado desde ayer por las autoridades finlandesas.

Alonso-Cuevillas está poniéndose en contacto con abogados alemanes para organizar la asistencia jurídica del expresidente catalán.

El Ejecutivo español, amparado en la Constitución, destituyó a Puigdemont y a todos sus consejeros el 27 de octubre de 2017, después de que el Parlamento catalán aprobase una declaración a favor de la independencia.

Simultáneamente se desarrollaron las investigaciones judiciales sobre el proceso independentista, que culminaron este viernes con el procesamiento por rebelión de 13 líderes catalanes (nueve de ellos también por malversación).

El juez Llarena ordenó prisión sin fianza para cinco y pidió la detención de cuatro huidos al extranjero, entre ellos Puigdemont.

Los cuatro restantes, como el exvicepresidente catalán Oriol Junqueras (ERC), ya estaban encarcelados preventivamente.

Además, el juez español decidió enviar a juicio a otros doce investigados por cargos como desobediencia y malversación.

Nuevo contrato de Messi cuenta con clausula “anti-independencia”

AP

El vínculo entre el astro Lionel Messi y el Barcelona podría romperse si Cataluña se independiza de España.

Jorge Messi, padre del futbolista, admitió el viernes que se contempló tal escenario en la última renovación del contrato, firmada en noviembre pasado.

“Lo que se firmó es que Lionel accedería a quedarse si se sigue compitiendo en una liga top de Europa”, explicó Messi padre en diálogo con radio la Red de Buenos Aires.

Los partidos separatistas catalanes declararon de forma unilateral la independencia en octubre, tras un referendo considerado ilegal por las autoridades españolas. El gobierno español destituyó a la autoridad regional, detuvo a algunos de sus líderes y disolvió el parlamento catalán.

El nuevo parlamento catalán se reúne el 17 de enero y se prevé que a fines de mes realice su primer intento de formar gobierno.

En caso de que Cataluña se separe de España, el Barcelona no disputará la liga española. El futbolista argentino, según su padre, podría reclamar la libertad de acción, de acuerdo a los estatutos de la FIFA. No obstante, Messi se ha comprometido a seguir en el club donde debutó hace más de una década “siempre y cuando” juegue en alguna otra liga importante de Europa.

Ensayo para un divorcio civilizado – Carlos Alberto Montaner

El 21 de diciembre los habitantes de Cataluña van a votar nuevamente. Hay pocas noticias internacionales que despierten tanto interés entre los latinoamericanos como las ocurridas en España. No digo “los catalanes” porque, como debe ser, han sido convocados todos los ciudadanos de España radicados en las cuatro provincias catalanas: Barcelona, Lérida, Gerona y Tarragona. Un territorio de 32,000 km2, similar al de Bélgica; con una población de 7,500,000 habitantes, semejante a la de Israel, y un PIB de Primer Mundo medido en poder adquisitivo de 43,000 dólares, más o menos como Canadá.

Mi interés en este asunto trasciende el periodismo. Además de haber pasado los mejores 40 años de mi vida en Madrid, una parte sustancial de mi familia procede de los Pirineos leridanos, Andorra incluida, o de Lloret de Mar (Gerona). Cuatro hermanas de mi abuelo materno inauguraron en La Habana el nacionalismo genital. Se quedaron solteras en Cuba, lamentando en catalán no haber conseguido paisanos con los cuales casarse, pese a que, periódicamente, hacían viajes a Barcelona con el propósito de capturarlos y llevarlos sanos y salvos a la Isla. Fracasaron. Murieron vírgenes y mártires –creo– hace muchas décadas.

Las encuestas arrojan una ligera mayoría para los españolistas, generalmente conformes con la democracia liberal, lo que debo admitir que me complace, dispersos en un amplio marco que va desde la derecha conservadora del Partido Popular, hasta el Partido Socialista Obrero Español, radicado en una izquierda que, a ratos, es vegetariana y socialdemócrata, aunque a veces sufre espasmos carnívoros y lanza mordiscos radicales, a lo que se agrega el centro liberal de Ciudadanos, la agrupación que acaso saque más votos en los comicios, lo que nada garantiza que podrá formar gobierno. A la derecha no le conviene su existencia y la izquierda la detesta.

Aunque el propósito de las elecciones es dotar de un gobierno legítimo a una región cuyos mandamases han sido destituidos por violar la legalidad vigente, tirios y troyanos, aun cuando oficialmente no lo reconozcan, interpretarán los resultados como si fuera un plebiscito no-vinculante sobre la independencia y volveremos al punto de partida. Por infantil que parezca, no existe una emoción más poderosa y tenaz que el nacionalismo. Es inútil tratar de decapitarlo: siempre reaparece. De manera que lo más prudente es aprender a convivir con el fenómeno y evitar que la sangre llegue al río.

Por eso creo que lo razonable es abrirles una puerta constitucional a los soberanistas para que puedan marcharse si es que alguna vez logran reunir de forma permanente las mayorías decisivas para conseguir su propósito separatista.

Yo veo a Cataluña como parte de una España desigual, hecha en distintos tiempos con aportes diferentes, y me encantaría que permaneciera dentro de la nación común, pero como se trata de una cuestión sentimental y no jurídica, lo más importante es cómo se perciben los propios catalanes y no cómo los contemplamos desde fuera.

Es como el divorcio. Los españoles (y algunos latinoamericanos) tardaron más tiempo de la cuenta en admitir que la decisión de permanecer juntos solo le corresponde a la pareja casada y no a la familia. Cualquier región de España debe tener la posibilidad de separarse del conjunto del Estado al que pertenece. (Hay cinco regiones esencialmente diferenciadas: Cataluña, Vascongadas, Galicia, Canarias y la vasta zona españolista que incluye al resto del país). Probablemente, esa “puerta abierta” lejos de exacerbar, acaso calme los recurrentes reclamos de independencia.

Como conozco la historia de Cuba, sé que la negativa de España a imitar la laxa relación del Reino Unido con Canadá fue el factor detonante de la última y definitiva Guerra de Independencia. Acaso con una dosis mayor de autogobierno isleño se habrían evitado la guerra, el estallido del Maine y el desastre del 98.

Cuba –especialmente La Habana– era y se sentía razonablemente española, pero los políticos peninsulares hicieron imposibles esos lazos, tal vez por la incontrolable turbulencia de una nación que en pocos años pasó por el trauma del fin de la dinastía borbónica, la llegada de un infeliz príncipe italiano, el caos oncemesino de la Primera República y los tejemanejes de la Restauración. No había sosiego para actuar sabiamente.

Por supuesto, la secesión de cualquier región española tendría que ser una decisión racional y consensuada dentro de una ley que tuviera en cuenta el carácter permanente de una medida que afectaría a generaciones futuras. Ello exigiría una mayoría calificada independentista del 60%, la aprobación en dos plebiscitos sucesivos convocados en legislaturas diferentes para evitar reacciones coyunturales escasamente pensadas, más afrontar las consecuencias económicas de cualquier ruptura que deben ser previamente analizadas. Hay que determinar cómo se van a dividir los bienes comunes y quién queda a cargo de los costos onerosos de la separación. Exactamente igual que ocurre en cualquier divorcio civilizado.

Periodista y escritor. Su último libro es el ensayo El presidente: manual para electores y elegidos.

http://www.firmaspress.com

© Firmas Press

Hackers rusos y venezolanos habrían intervenido en la crisis en Cataluña

Agencias

El Gobierno español da por contrastada la intervención de hackers procedentes de Rusia y Venezuela en la crisis institucional de Cataluña y afrontará esta cuestión en el Consejo de asuntos exteriores de la Unión Europea, que se celebrará el próximo lunes. 

“Lo que tiene contrastado el Gobierno es que muchos mensajes e intervenciones que se han producido a través de las redes sociales vienen del territorio ruso”, ha dicho la titular de Defensa. “Y uso la expresión exacta. De territorio ruso”, ha recalcado. “Eso no quiere decir necesariamente que tengamos constatado que es el Gobierno ruso”, ha seguido. “Por tanto, hay que actuar con la máxima prudencia. Hay que tener bien claro cuáles son los orígenes. Son parte del territorio ruso, parte de otros, también ajenos a la UE. Se está en el momento de la determinación de eso”. Fuentes gubernamentales especificaron luego que uno de esos territorios ajenos a la UE es Venezuela.

“Creemos que Europa tiene que tomarse este tema muy en serio. Hemos visto en estos últimos tiempos una fundamentación de la UE como comunidad de derecho, como orden constitucional. No es posible que fuerzas extrañas, ajenas, que no sabemos quiénes son, quieran alterar ese orden constitucional”, ha argumentado. “Como la tecnología no tiene fronteras, creemos que el ámbito en el que debe resolverse es el ámbito de la UE”.

 

Los hackers procedentes de Rusia y Venezuela se dedican a falsear o tergiversar informaciones relativas a Cataluña y España. Por ejemplo, transmitieron que desde las Islas Baleares se aboga por la independencia. También comunicaron que en las escuelas de Cataluña no se enseña el castellano. La multiplicación de noticias sobre esta Comunidad Autónoma ha crecido exponencialmente desde el inicio de la crisis institucional y procede de medios vinculados a propietarios rusos o a personas concretas que han irrumpido en la información sobre Cataluña con mensajes siempre favorables a los independentistas o directamente falsos. Según Esteban González Pons, portavoz del PP en el Europarlamento, estas injerencias tienen como objetivo desestabilizar a la Unión Europea. “Y en este momento, el foco para cumplir ese objetivo se ha puesto en Cataluña”, especifica el vicepresidente del grupo popular europeo.

Aunque el Gobierno y los principales partidos comparten la certeza de que se ha producido una injerencia por parte de Rusia en la crisis institucional que se vive en Cataluña, el Ejecutivo ha preferido mantener hasta ahora un perfil bajo. La discreción ha marcado el guion de La Moncloa, pese a que González Pons les envió a sus colegas europeos una carta en las que les anunciaba que el Gobierno de Mariano Rajoy disponía de pruebas sobre la actividad de los hackers rusos en España.

Hasta ahora, la excepción ha sido Alfonso Dastis, el ministro de Exteriores, que este viernes ha asegurado que “hay informes bastante contrastados” que acreditan que un grupo de hackers rusos está actuando para “desestabilizar” a la Unión Europea.

“Parece que hay informes bastante contrastados que acreditan que las redes rusas o hackers están detrás de algo que no es exclusivamente contra España, sino una manera de desestabilizar a la UE”, ha indicado durante la entrevista en la Cope. El ministro ha afirmado que ese interés lo ha tenido Rusia “desde hace tiempo”, ya que, según ha destacado, ese país no se siente “cómodo” con la “unidad” del proyecto europeo.

Además, los embajadores de Exteriores ante la UE abordaron este mismo miércoles la necesidad de incrementar los recursos de esa unidad europea contra la influencia rusa. En ese mismo sentido, diputados y expertos de más de 20 países han firmado una declaración que urge a la alta representante para la Política Exterior Europea, Federica Mogherini, a actuar con más contundencia por casos como el catalán.

Tribunal Supremo de España suspende declaración de independencia catalana

EFE – El Tribunal Constitucional (TC) de España suspendió este martes, 31 de octubre, la declaración de independencia de Cataluña aprobada el pasado viernes por el Parlamento de esa región autónoma.

El TC decidió la suspensión al aceptar tramitar un recurso de impugnación presentado por el Ejecutivo español, que advierte de los “evidentes efectos jurídicos y vinculantes” de esa declaración secesionista.

El Tribunal tendrá ahora un plazo máximo de cinco meses para ratificar o levantar la suspensión.

Además, el TC advirtió a la presidenta del Parlamento catalán, Carme Forcadell, y al resto de miembros de la Mesa (el órgano de dirección de la cámara regional) de que pueden incurrir en responsabilidades penales si no acatan la suspensión.

En particular, se les advierte de que deben abstenerse “de iniciar, tramitar, informar o dictar, en el ámbito de sus respectivas competencias, acuerdo o actuación que permita otorgar valor jurídico alguno a la declaración de independencia“.

La Mesa permitió que el Parlamento regional debatiese y votase el viernes pasado sendas resoluciones para declarar un “Estado independiente en forma de república” e iniciar un proceso constituyente en Cataluña.

El Ejecutivo español reclamó al TC que las anulara urgentemente al considerar que “son capaces de producir efectos jurídicos propios y no meramente políticos”, en lo que considera el “atentado más grave contra el orden constitucional“.

El Gobierno argumenta que el Parlamento catalán “se arroga un poder” -proclamar una república en nombre del pueblo catalán- del que “indudablemente carece”. Además, esto supone “confiscar, sin ningún reparo, competencias estatales”.

A su vez, el Tribunal Supremo español decidió investigar a Forcadell y el resto de la Mesa, tras ser acusados por la Fiscalía de rebelión, sedición y malversación de fondos públicos en relación con el proceso independentista.

El viernes pasado, el jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, ordenó el cese del presidente independentista catalán, Carles Puigdemont, y todo su equipo de Gobierno, disolvió el Parlamento regional y convocó elecciones autonómicas para el 21 de diciembre amparado en la Constitución.

La decisión se tomó, con autorización del Senado, justo después de que el Parlamento catalán aprobara declarar la independencia.

Laberintos: La república independiente de Cataluña – Armando Durán

 

 Resulta muy difícil escribir sobre la crisis catalana, pues mientras lo hago, este viernes a primeras horas de la tarde, el problema ha ingresado a una dimensión que se veía venir, pero que no por ello deja de constituir un enigma imposible de despejar por el momento. Lo único que sí podemos señalar es el hecho de que este viernes al mediodía en España, Carles Puigdemont y Mariano Rajoy, atrincherados detrás de una muralla construida con una explosiva mezcla de obsesiones endemoniadas, errores y sinrazones, finalmente jugaron sus últimas y definitivas cartas, al propiciar simultáneamente sendas inauditas resoluciones que pueden cambiar radicalmente la historia de España.

   Por una parte, en Madrid, el Senado acogía la “decisión excepcional” tomada por el presidente del Gobierno central, y autorizaba la intervención de las instituciones autonómicas catalanas de acuerdo con el artículo 155 de la Constitución, cuya aplicación justificó Rajoy en su intervención de 45 minutos con la rotunda frase de que “no hay otra alternativa.” Al mismo tiempo, en Barcelona, los diputados independentistas de Junts pel Sí y Candidatura d´Unitat Popular, sin la participación de los diputados del Partido Popular, del Partido Socialista de Cataluña y de Ciudadanos, que se retiraron antes de comenzar la sesión plenaria del Parlament en señal de protesta, aprobaron en votación secreta la propuesta conjunta que habían presentado ambos partidos el jueves por la tarde para iniciar el proceso constitucional de “construir una república catalana como estado independiente.”

   Esta última etapa de la crisis catalana se había puesto en marcha en septiembre, cuando el Govern convocó, al margen de la Constitución, un referéndum sobre la independencia de Cataluña para el 8 de octubre. Ese día la Guardia Civil agravó considerablemente la situación al impedir por la fuerza el desarrollo de la consulta electoral y dos días más tarde el conflicto se hizo terminal con la declaración de Puigdemont, interpretando a su manera los supuestos resultados del referéndum como un mandato del pueblo catalán para declarar unilateralmente la independencia de Cataluña, aunque en su intervención ante el Parlament el martes 10 de octubre dejó en suspenso la declaración de independencia por algunas semanas con la intención de negociar con Madrid lo que en realidad no era negociable en absoluto. Se entabló desde ese día, entre Rajoy y Puigdemont, un pulso que quizá podría haber quedado resuelto este jueves, cuando se supo que el President catalán estaba dispuesto a descartar por el momento la declaración de independencia a cambio de convocar elecciones autonómicas para el mes de diciembre, de acuerdo con las normas constitucionales, si el Gobierno central suspendía a su vez la aplicación del artículo 155.

   En un primer momento, esta posibilidad amenazó la alianza PP-PSOE, pues Pedro Sánchez y la directiva socialista expresaron que su partido estaba de acuerdo con esa alternativa, pero Rajoy no lo dudó ni un instante y anunció no estar dispuesto a ceder ni un milímetro: con o sin elecciones autonómicas en diciembre, sostuvo, su decisión para enfrentar el desafío catalán seguía siendo la aplicación del artículo 155.

   Por primera vez durante el desarrollo del conflicto, Alfonso Guerra, histórico segundo hombre del PSOE y Vice-presidente del Gobierno durante muchos años, intervino entonces en la discusión. “El 155”, declaró a la prensa en clara alusión a la inflexibilidad de Rajoy, “no es para sacar a Puigdemont sino para que se vuelva a la ley” en Cataluña. Exactamente esa misma postura asumió en su editorial del viernes, “Un país a la deriva”, el diario catalán La Vanguardía, al argumentar que “a diferencia de una declaración unilateral de independencia (DUI), que comportaría la inmediata aplicación del artículo 155 y la consabida intervención de la autonomía catalana, la convocatoria de elecciones autonómicas propiciaba un guión de pacificación política y social.” La intransigencia de Rajoy y la drástica propuesta conjunta de Junts pel Sí y la CUP, sin embargo, cerraron ese camino el jueves por la tarde. De ahí que el editorial de La Vanguardia concluyera con una afirmación desalentadora: “La ocasión perdida ayer merecía mejor suerte. Ahora mismo Catalunya es un país a la deriva.”

   Tras esta confrontación final, sin espacios ya para la negociación de alguna salida pacífica, lo único que puede indicarse es que más allá de los festejos con que las organizaciones civiles Asamblea Nacional de Cataluña y Omnium Cultural, cuyos líderes fueron encarcelados y trasladados a prisión en Madrid la semana pasada, han invitado a celebrar en las calles de toda Cataluña el acuerdo independentista, y que más allá también de las decisiones que tomó Rajoy por la tarde en consejo extraordinario de Ministros la tarde del viernes de destituir a Puigdemont y a sus ministros y convocar elecciones autonómicas para el 21 de diciembre, nadie sabe a ciencia cierta cómo será el día de mañana.

   En primer lugar, ¿cómo esperan Puigdemont y su estado mayor transformar la retórica soberanista que los ha llevado a dar este salto en el vacío en un hecho político real y posible? En segundo lugar, ¿qué hará Rajoy para implementar la decisión de su gobierno de restaurar la legalidad en Cataluña, comenzando por la destitución de Puigdemont y de los miembros de su gobierno y la designación de los organismos encargados de administrar las competencias que hasta ahora le correspondían al gobierno autonómico catalán? Por otra parte, ¿aceptarán de más o menos buen grado los dirigentes soberanistas ser imputados por la Fiscalía del Estado de haber cometido un grave delito de rebelión, penado por la ley hasta con 30 años de prisión, o el Gobierno central tendrá que recurrir a la fuerza para imponer la ley, destituir a los miembros del Govern y ejecutar las órdenes de captura que dicte el Poder Judicial contra Puigdemont y demás miembros de su gobierno mientras los ministerios del Gobierno central intervienen todas las instituciones autonómicas de Cataluña? Y en este caso, ¿qué recurso de fuerza empleará el Gobierno de Rajoy para alcanzar los objetivos que fija el artículo 155, la ocupación militar de Cataluña con todas las consecuencias que acarrearía dentro y fuera de España esa medida extrema? Por último, esta República en proceso de construcción, ¿cómo hará para reordenar su vida política, económica y hasta deportiva con el resto de España y del mundo (por ejemplo, ¿podrá jugarse este domingo el partido de fútbol previsto del Real Madrid en Girona?), incluyendo el establecimiento de sus obligadas relaciones con Europa, que por intermedio de Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, ya ha declarado tajantemente que “para la Unión Europea nada cambia porque España continúa siendo nuestro único interlocutor”? Y en todo caso, ¿cómo afectará la excentricidad de esta nueva realidad política la vida diaria de los millones de hombres y mujeres, catalanes y no catalanes, que viven en Cataluña?

   Los efectos de esta locura que parece haber cegado a quienes ejercen el poder central y regional son evidentes: la confusión y el caos. Una situación que en un soplo se les puede ir de las manos a ambos antagonistas, que no sólo se juegan a estas últimas cartas su destino político personal, sino que sus acciones y omisiones en el tablero de juego bien pueden condenar a Cataluña y al resto de España a la más indeseada de las realidades sufridas por el país desde el fin de la guerra civil, cuya pavorosa sombra, sin la menor duda, amenaza ominosamente esa convivencia civilizada de todos en lo que todavía, a pesar de lo que digan unos y otros, es hasta ahora España.

Rajoy cesa al gobierno catalán y convoca a elecciones para diciembre

EFE – El Consejo de Ministros español aprobó hoy el cese de todo el Gobierno de Cataluña, disolvió el Parlamento de esa región y convocó elecciones autonómicas para el 21 de diciembre, informó el jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy.

El Consejo de Ministros tomó esta decisión en el marco de las medidas adoptadas por el Gobierno español para restablecer la legalidad constitucional, que hoy fueron autorizadas por el Senado, después de que el Parlamento catalán aprobara hoy la declaración unilateral de independencia.

En respuesta al desafío secesionista, el Ejecutivo español ordenó la destitución del presidente regional de Cataluña, Carles Puigdemont, su vicepresidente, Oriol Junqueras, y de todos sus consejeros, cuyas funciones será asumidas por los ministerios competentes.

El Consejo de Ministros ordenó también el cese de los responsables del departamento de Interior del Gobierno regional, así como el cierre de las “embajadas” catalanas en el extranjero, excepto Bruselas.

De acuerdo con la página web del Ejecutivo regional, Cataluña tiene siete delegaciones de representación en el exterior: Alemania, Francia y Suiza, Reino Unido e Irlanda, Austria, Italia, Unión Europea y Estados Unidos.

Estas decisiones fueron aprobadas en un Consejo de Ministros extraordinario, aunque también se celebró otro ordinario, en el que el Gobierno pidió al Tribunal Constitucional que anule la declaración de independencia votada hoy en el Parlamento regional de Cataluña.

El Senado de España dio luz verde hoy, por mayoría absoluta, a las medidas que el Gobierno español propuso para frenar el proceso secesionista en Cataluña, después de que el Parlamento de esa comunidad autónoma declarara la independencia de la región.

Las medidas, que prevén devolver la legalidad constitucional y estatutaria a Cataluña, fueron aprobadas por 214 votos a favor, 47 en contra y una abstención.

Rajoy aplica la Constitución y destituye al presidente catalán

El presidente de España, Mariano Rajoy, anunció este sábado, tras una reunión del Consejo de Ministros, la aplicación del artículo 155 de la constitución española contra el gobierno autónomo de Cataluña, tras su intento de declarar la independencia a principios de mes.

El mandatario también pidió al Senado la destitución del presidente de la Generalidad, Carles Puigdemont, y de todos sus consejeros. El artículo, implementado por primera vez desde su aprobación constitucional, señala que el Ejecutivo puede tomar “las medidas necesarias” para obligar a una comunidad autónoma a cumplir con sus obligaciones, luego de que esta haya “atentado contra el interés general”.

Rajoy indicó que preveé convocar a elecciones en Cataluña en un plazo de seis meses, por lo que mientras se “reestablece el orden” en Cataluña, los distintos ministerios asumirán las funciones de Puigdemont y sus consejeros. El Parlamento regional catalán no será disuelto, pero se verá limitado en sus funciones.

 

Presidente catalán recula con declaración de independencia y llama a dialogar con Madrid

EFE – El presidente de Cataluña, Carles Puigdemont, asumió hoy lo que consideró “el mandato” del referéndum ilegal de 1 de octubre para que la región sea independiente, pero suspendió los efectos de la declaración de independencia para abrir un proceso de diálogo.

“Asumo el mandato del pueblo de Cataluña para que sea un Estado independiente en forma de república”, dijo Puigdemont en un discurso en el Parlamento regional en el que habló en español y catalán, y en el que aseguró que las urnas, el 1 de octubre, fijaron un recorrido que él está “dispuesto a transitar”.

A continuación propuso dejar en suspenso la declaración de independencia para que “en las próximas semanas” se emprenda un diálogo y emplazó al Gobierno español a aceptar una mediación.

Ello, explicó, en un intento de “desescalar la tensión” con el Estado español, al que pidió “un gesto de generosidad y responsabilidad”.

La primera reacción del Ejecutivo español fue restar validez a una “no declaración de independencia” como la anunciada hoy por Puigdemont, que además, según el ministro de Justicia, Rafael Catalá, se suspende “inmediatamente”.

Además dijo que no se puede dar por válido un pronunciamiento que parte de un ley, la del referéndum aprobada el 6 de septiembre por el Parlamento catalán, suspendida por el Tribunal Constitucional y de una consulta “con un recuento irregular”.

Según el líder catalán, su Ejecutivo celebrará una sesión ordinaria para declarar la independencia e iniciar un proceso constituyente.

En su discurso y hablando en español, Puigdemont afirmó que no tiene nada contra España, pero apuntó que la relación es “insostenible” después de años de lo que consideró agravios por parte de las autoridades españolas.

Entre ellos mencionó lo que consideró “menosprecio” a la lengua y la cultura catalanas, la falta de inversiones y la decisión del Tribunal Constitucional en 2010 de recortar el Estatut (norma básica en Cataluña) que había sido aprobado en consulta popular unos años antes.

Recordó que durante mucho tiempo ha reclamado un referéndum de independencia acordado como el celebrado en Escocia en 2014 pero se ha encontrado con “una negativa radical y absoluta” del Gobierno español.

La oposición en pleno criticó el planteamiento de Puigdemont, que calificó de “golpe a la democracia”, y le acusó de representar “el peor nacionalismo” que ha existido en Europa.

“Una minoría no se puede imponer a una mayoría”, dijo el líder socialista catalán, Miquel Iceta, al considerar que los resultados del referéndum del 1 de octubre solo representan a un 38 % de población de Cataluña.

La intervención del líder catalán se retrasó una hora por las desavenencias surgidas en el último momento con uno de los grupos que le han venido apoyando, el partido antisistema Candidatura de Unidad Popular (CUP).

Su portavoz, Anna Gabriel, mostró su decepción por el discurso de Puigdemont y reconoció que “tal vez hemos perdido una ocasión” porque la república podía convertirse en un “medio de negociación”.

Después de varios días de tensión y debate interno Puigdemont optó por una fórmula menos radical de lo que había anticipado.

Desde el 1 de octubre Cataluña ha registrado el cambio de sede social de grandes empresas a otros puntos de España ante el temor a la inseguridad jurídica y la incertidumbre de la eventual declaración de independencia.

Ha sido el caso de bancos como CaixaBank y Sabadell, la energética Gas Natural Fenosa, la empresa Aguas de Barcelona y la concesionaria de autopistas Abertis.

Además, numerosos líderes internacionales, entre ellos los de la Unión Europea, pidieron a Puigdemont que no declarase la independencia.

La expectación de estos días se trasladó hoy a la Cámara catalana, donde centenares de informadores se acreditaron para seguir la sesión, entre ellos decenas procedentes del extranjero.

Mientras tanto, en las cercanías del Parlamento catalán, miles de partidarios de la independencia seguían la intervención de Puigdemont en medio de grandes medidas de seguridad.

Esas medidas llevaron incluso a que la Policía ampliara su presencia en algunas infraestructuras básicas, como los puertos y aeropuertos de la región.

Vargas Llosa: “Ninguna conjura independentista destruirá la democracia”

El premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa afirma que “la pasión puede ser peligrosa cuando la mueve el fanatismo y el racismo. La peor de todas es la pasión nacionalista”

El escritor peruano Mario Vargas Llosa, premio Nobel de literatura, ha cerrado la masiva manifestación convocada este domingo por Societat Civil Catalana con un discurso ante la Estació de França, en el que ha alertado que “la pasión puede ser peligrosa cuando la mueve el fanatismo y el racismo. La peor de todas es la pasión nacionalista”.

En un acto de clausura de una movilización que, según Societat Civil Catalana, ha reunido a cerca de 950.000 personas, Vargas Llosa se ha mostrado a favor de la unidad de España y ha definido el día de hoy como “la mejor demostración” de que hay un sector “muy amplio de catalanes” que no quieren el “golpe de Estado propiciado por el Govern” con el referéndum del 1-O.

Aupado por la multitud, Vargas Llosa ha asegurado que la democracia española “está aquí para quedarse”. También ha advertido de que el nacionalismo “ha llenado la historia de Europa, del mundo y de España deguerra, sangre y cadáveres”.

(Juan Medina / Reuters)

“Se necesita mucho más que una conjura golpista de Puigdemont, Junqueras y Forcadell para destruir lo que han construido 500 años de historia. No lo vamos a permitir. Aquí estamos, ciudadanos pacíficos que creemos en la coexistencia, que creemos en la libertad”, ha destacado el escritor.

“Estamos aquí para parar los estragos del independentismo (…) y por eso hoy miles de catalanes han salido a la calle, son demócratas que no creen que sean traidores, catalanes que no consideran al adversario un enemigo, que creen en la democracia, en la libertad, en el estado de derecho, en la constitución”, ha dicho el premio Nobel de literatura.

El escritor peruano ha añadido: “Aquí hay miles de hombres y mujeres venidos de todos los rincones de España, incluso del Perú, a decirles a los catalanes que no están solos, que estamos con ellos, que vamos a dar juntos la batalla por la libertad”.

“La democracia española está aquí para quedarse”

”La democracia española está aquí para quedarse y ninguna conjura independentista la destruirá”, ha agregado Vargas Llosa, que ha comentado que “no queremos bancos y empresas se vayan de Cataluña, como si fuera una ciudad medieval acosada por la peste”.

Tras los gritos unánimes de ‘Puigdemont a prisión’ por parte de todos los asistentes, Vargas Llosa ha concluido: “Somos ciudadanos pacíficos que creemos en la coexistencia, en la libertad, vamos a demostrarles a esos independentistas minoritarios que España es ya un país moderno, que ha hecho suya la libertad y no va renunciar ante una conjura independentista que quiere convertirlo en país tercermundista. Viva la libertad, visca Cataluña y viva España”.

El rey y los catalanes – Carlos Alberto Montaner

 

Laberintos: La caldera catalana – Armando Durán

El lunes 2 de octubre, tras la tormenta desatada por el referéndum convocado al margen de la Constitución por las fuerzas políticas “soberanistas” de Cataluña y la decisión del gobierno de Mariano Rajoy de impedirlo por la fuerza, Carles Puigdemont, presidente del Govern catalán, anunció lo peor: “Los ciudadanos nos hemos ganado el derecho a tener un Estado independiente, que se constituya en forma de República.”

España parecía estar a punto de precipitarse en el abismo de lo impensable, su disolución como Estado plurinacional, y esta realidad obligó al rey Felipe VI a romper su silencio para recordarle al país, en un mensaje de poco más de 5 minutos, en primer lugar, que las autoridades catalanes se habían puesto fuera de la ley con su decisión unilateral de convocar un referéndum sobre la independencia de Cataluña y, en segundo lugar, que la Constitución obliga a todas las instituciones y poderes del Estado a defender y conservar la unidad de España.

La firmeza del rey no sofocó el “proceso” separatista, pero sí parece haber sembrado serias dudas en el ánimo del estado mayor de Puigdemont. Quizá por eso, en su editorial del miércoles, el diario catalán La Vanguardia calificaba de “tremendo error” la posibilidad de que se pronuncie una Declaración Unilateral de Independencia (DUI) durante la sesión plenaria del Parlament catalán convocada entonces para el lunes 9, y advertía que “la caldera ha alcanzado una altísima temperatura y puede estallar en cualquier momento.” Inmediatamente después añadía que aunque muchos han preferido pasar por alto su existencia, “los problemas de encaje de Catalunya en España existen, son de todo punto de vista innegables y la mejor prueba de ello es que nos han traído hasta la conflictiva coyuntura actual.”

Estos problemas, por supuesto, no son nada nuevos. Sus orígenes se remontan al 11 de septiembre de 1714, cuando en el marco de la guerra de sucesión desatada por la muerte sin herederos del rey Carlos II el Hechizado, tras 14 meses de sitio, las tropas borbónicas de quien pronto sería coronado rey de España como Felipe V, ocuparon Barcelona y disolvieron las instituciones de lo que hasta ese día era Cataluña. Desde entonces, aquella herida abierta en el corazón catalán no ha dejado de sangrar. Con mayor o menor intensidad, pero sin que nadie haya logrado hacerla cicatrizar. Hasta el extremo de que en 1932, en el Parlamento de la naciente segunda República, en debate sobre la aprobación del Estatuto de Autonomía de Cataluña, José Ortega y Gasset sentenció que “el problema catalán no se puede solucionar, sólo se puede conllevar.”   

Una vez más, ésa no ha sido la fórmula que han preferido aplicar los gobernantes de turno para despejar la incógnita de esta particularmente difícil ecuación política.

El franquismo en Cataluña

El catalanismo se benefició de manera muy notable con el advenimiento de la segunda República, al calor de la cual se aprobó la creación del autogobierno catalán. La euforia republicana y catalanista fue estruendosa y se impuso de tal manera en la región, que el partido Esquerra Republicana de Catalunya se convirtió en su más importante partido político. Esta esperanza nacionalista desapareció de golpe y porrazo el 5 de abril de 1938, cuando las tropas de Francisco Franco ocuparon la ciudad catalana de Lérida y el Generalísimo, de un solo plumazo, derogó el Estatuto catalán de 1932, acto que además aprovechó para anunciar lo que sería su implacable política para Cataluña: a partir de aquel momento se impondría en la región “una sola lengua, el castellano, y una sola personalidad, la española.” Dos años después, en octubre de 1940, Franco terminó su faena exterminadora con el fusilamiento de Luis Companys, líder de ERC y presidente de la Generalitat desde 1934 hasta el día de su captura en el exilio francés por agentes de la Gestapo nazi, que de inmediato lo entregaron a los cuerpos de seguridad de la España franquista.

Estos dos hechos marcaron el destino de Cataluña hasta la muerte de Franco en 1975. Yo tuve el privilegio de estudiar durante 7 años en la Universidad de Barcelona en los años sesenta, con profesores de calidad excepcional como Martín de Riquer, José Manuel Blecua, José María Valverde y Antoni Vilanova, una experiencia sin duda decisiva en mi vida, pero también viví allí los efectos devastadores de aquella suerte de castración política, institucional y cultural que durante casi cuatro décadas sufrieron los ciudadanos catalanes.

La primera irregularidad que me impactó fuertemente entonces fue la lingüística. A pesar de que la mayoría de mis profesores y compañeros de clase eran catalanes y a pesar de que estudiaba Filosofía y Letras en la especialidad de Filología Románica, todas las clases, incluso la de literatura catalana, se impartían en castellano. De acuerdo con la decisión anunciada por Franco en Lérida, la lengua y la cultura catalanas habían quedado reducidas a las penumbras de las catacumbas. Sólo se hablaba catalán en la intimidad de los hogares, donde los niños, sin clases de catalán ni de cultura catalana en sus escuelas, se aferraban a una suerte de bilingüismo coloquial castellano-catalán aprendido informalmente y a duras penas. Una factura que luego tratarían de cobrar con elevados intereses. Igual marginación sufrían los catalanes en materia institucional y administrativa. Cualquier trámite oficial requería -aunque en Cataluña, como en el resto de las provincias españolas, funcionaban delegaciones de los diferentes poderes del Estado- que el interesado se trasladara a Madrid para gestionarlo en la capital española en persona. El acoso y persecución oficial a todo lo que oliera a catalán como política de Estado generó, por supuesto, un fuerte sentimiento anti-madridista, hasta el extremo de que muchísimos catalanes se jactaban esos años de no haber visitado Madrid y juraban que nunca lo harían. Un desencuentro que finalmente, al morir Franco, se liberó de manera también arbitraria y excesiva contra todo lo que no fuera catalán que por fortuna, al cabo de algunos años, comenzó a normalizarse gradualmente.

El catalanismo en democracia

   En el marco de la nueva España que surgió a raíz de la muerte de Franco, el 11 de septiembre de 1976 los catalanes pudieron salir a las calles a celebrar la Díada, día nacional de Cataluña desde 1886, en recuerdo de aquella gran derrota catalana de 1714, para no olvidarla. Dos incidentes claves se produjeron por aquellos días. Por una parte, el nuevo presidente del Gobierno español, Adolfo Suárez, con el respaldo del joven rey Juan Carlos, procedió a legalizar los partidos comunista y socialista de España. Por la otra, por primera vez desde el estallido de la guerra civil en 1936, los españoles fueron convocados a participar en elecciones generales libres y transparentes.

Como era de esperar, en Cataluña los electores se volcaron a las urnas para votar mayoritariamente a los candidatos nacionalistas. A los más radicales, socialistas y comunistas, que casi sumaron la mitad de los votos, y también a los de la alianza de movimientos nacionalistas conservadores, agrupados en lo que terminaría siendo el partido Convergencia y Unión, que obtuvo alrededor de 30 por ciento de los votos. Esta respuesta visiblemente favorable a las propuestas catalanistas y autonómicas impulsó a su vez a sus dirigentes políticos a promover la Díada de 1977 en un auténtico y formidable desafío catalán al gobierno de Adolfo Suárez. Y lo consiguieron. Casualmente me encontraba por esos días en Barcelona y el espectáculo del desfile interminable de ciudadanos, entre un millón y millón y medio de manifestantes que portaban banderas y otros símbolos catalanistas avanzando a lo largo del amplio Paseo de Gracia rumbo a las Ramblas y la plaza de San Jaume, en la parte baja de la ciudad, me emocionó profundamente.

Adolfo Suárez tampoco pudo permanecer indiferente ante ese mensaje y quizá también porque los redactores de la nueva y democrática Constitución sobre la que se construiría la España de hoy, y que ya pensaban y debatían sobre la necesidad de encontrar la manera de establecer ese delicado equilibrio entre la indisoluble unidad de la nación española y la autonomía de las regiones que la integran (la que ahora está a punto de romperse), tomó la decisión de abordar el tema frontalmente. Para ello lo primero que hizo fue reunirse en Madrid poquísimos días después, el 27 de septiembre, con Josep Tarradellas, ex secretario general de Esquerra Republicana y presidente de la Generalitat en el exilio desde 1954. En ese encuentro Suárez reconoció la legitimidad del cargo de Tarradellas y lo nombró presidente del gobierno catalán preautonómico. Dos días más tarde ordenó preparar un nuevo Estatuto de la Autonomía Catalana. Estas decisiones tuvieron la fulminante virtud de frenar en seco la alternativa soberanista que se había hecho peligrosamente patente en la impresionante manifestación de la Díada de aquel año.

Los largos gobiernos de Felipe González y de Jordi Pujol, este último líder de la tendencia nacionalista catalana de ideología conservadora, aplicaron a fondo la tesis orteguiana del “conllevar”, y gracias a sus continuas negociaciones y acuerdos estatutarios reforzaron la política del entendimiento puesta en marcha por Suárez a partir de su reunión con Tarradellas. Lamentablemente este clima de armonía se interrumpió bruscamente el 10 de julio de 2010, ya sin Felipe González ni Jordi Pujol al timón de las naves española y catalana, cuando el Tribunal Constitucional aprobó el recurso presentado meses antes por el Partido Popular, entonces bajo el mando de José María Aznar, negándole valor jurídico a los artículos del nuevo Estatuto Autonómico de Cataluña en los que hacía referencia a la nacionalidad catalana.

El desenlace de la crisis

   Aquella controversial decisión del Tribunal Constitucional trajo estos vientos. La terca inflexibilidad de Rajoy y su partido se ocuparon del resto. En lugar de contener la tormenta antes de que fuera demasiado tarde, esa intransigencia radicalizó las posiciones maximalistas de los soberanistas catalanes. A partir de ese punto crucial, las cosas entre Madrid y Barcelona fueron de mal en peor, hasta llegar este domingo primero de octubre al callejón sin salida del referéndum ilegal y a su represión, desde todo punto de vista desproporcionada. Una situación que por ahora ha provocado tres reacciones importantes por parte de importantes y naturales aliados del Gobierno nacional.

La primera reacción fue una declaración a la prensa de Felipe González que originó lo que puede terminar dando lugar a una agria polémica interna en el PSOE, pues según dijo, si él hubiera estado gobernando, ya habría aplicado el artículo 155 de la Constitución, que establece lo siguiente: “Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendida, con la mayoría del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.” 

La segunda reacción fue la del rey Felipe VI, quien en su alocución por televisión del martes, aunque no se refirió directamente al artículo, sí destacó lo esencial de esa norma constitucional al afirmar que “es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional.” Por último, ante el enigmático distanciamiento de Rajoy, José María Aznar lo emplazó el miércoles públicamente a actuar, o sea, a aplicar el artículo 155, o a convocar elecciones generales de inmediato.

Por su parte, Puigdemont, quien había anunciado que el próximo lunes el Parlamento catalán en sesión plenaria podría promulgar la irremediable Declaración Unilateral de Independencia, en discurso pronunciado la noche del miércoles pasado, si bien criticó al rey porque según él sus palabras, en lugar de conciliar las contradicciones, sólo habían servido para echarle gasolina al fuego, empleó un tono muchísimo menos tremendista. Según diversas voces que ya comienzan a escucharse en Cataluña pidiendo moderación, en el seno del separatismo catalán habría comenzado a surgir el temor de que proclamar la independencia unilateralmente generaría consecuencias políticas y económicas letales e imprevisibles, algunas de las cuales, como el traslado fuera de Cataluña de empresas instaladas allí, y hasta bancos catalanes como la Caixa y el banco Sabadell, el cuarto en importancia de España, ya han sido anunciadas por sus Consejos Directivos. A ello se une ahora la sentencia del Tribunal Constitucional prohibiendo la sesión plenaria del Parlament catalán anunciada para el lunes.

No parece probable, entonces, que Puigdemont se atreva a hacer realidad su consideración del pasado lunes sobre la proclamación unilateral de Cataluña como Estado independiente y republicano. Tampoco parece factible, sin embargo, que modere sustancialmente su postura de enfrentamiento con las fuerzas políticas no catalanas, pues la única manera de que su oferta de entablar un diálogo permita alcanzar una solución negociada de la crisis implica primero que todo el abandono de su pretensión unilateral de independencia de Cataluña. O sea, que la suerte de su causa está echada y no parece viable que siga por ese camino pero tampoco que lo abandone. Por su parte, el Gobierno de Rajoy tampoco tiene espacio para la maniobra y todo permite suponer que en su comparecencia ante el Congreso de los Diputados el martes que viene, anuncie su decisión de invocar el artículo 155. Una situación que sin duda profundizaría el carácter explosivo de la crisis. Desde esta ingrata perspectiva, lo que puede decirse es que emprendan los protagonistas de este drama político el camino que emprendan, la actual suspensión de la crisis en el vacío no puede prolongarse indefinidamente. Y pronto tendrá que ponerse en marcha. La cuestión es que a estas alturas del proceso, como advertía el editorial de La Vanguardia, cualquier paso en falso de cualquiera de ellos, aunque nadie quiera que suceda, puede hacer estallar la caldera catalana. Y ese sería el origen del peor todos los desenlaces imaginables.

Rajoy exige a los independentistas evitar “males mayores”

EFE – El jefe del Ejecutivo español, Mariano Rajoy, reclamó hoy al presidente de la región de Cataluña, Carles Puigdemont, que suprima “a la mayor brevedad posible” su proyecto de una declaración unilateral de independencia, porque “se evitarán males mayores”.

¿Tiene una solución? Sí, y la mejor es la pronta vuelta a la legalidad y la afirmación a la mayor brevedad posible de que no va a haber una declaración unilateral de independencia, porque con eso además se evitarán males mayores”, dijo Rajoy en una entrevista con la Agencia Efe.

Una entrevista que se produce después de que Puigdemont insistiera anoche en que no va a renunciar a sus objetivos secesionistas, pese a reclamar también una mediación, tras la consulta ilegal del 1 de octubre en esa región.

“La mejor solución, y creo que eso lo compartimos todos, es la vuelta a la legalidad, que es que todas aquellas personas y gobernantes que han decidido por su cuenta y riesgo liquidar la ley y situarse fuera de ella, vuelvan a la legalidad”, apuntó el jefe del Ejecutivo español.

Para Rajoy, ese regreso a la legalidad debe pasar también por “suprimir” el proyecto de hacer una declaración unilateral de independencia y por cumplir, “como hacen todos los ciudadanos”, los preceptos legales.

“Eso es lo que puede evitar que se produzcan males mayores en el futuro y eso es lo que está pidiendo toda la sociedad, los editoriales de los medios, los empresarios, los sindicatos y millones de catalanes”, añadió.

Gobierno catalán podría declarar independencia de España el próximo lunes

AFP – La declaración de independencia catalana podría ser el lunes, de acuerdo con información que le dio una fuente gobierno regional a la AFP

Los partidos independentistas de Cataluña preparaban este miércoles los últimos pasos antes de la declaración unilateral de independencia, provocando llamamientos al diálogo de la Comisión Europea y una fuerte caída de la bolsa de Madrid.

“Llegó el momento de dialogar, de encontrar una salida al callejón sin salida, de trabajar dentro del orden constitucional de España”, dijo el vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, en un debate convocado por la Eurocámara sobre esta cuestión.

La crisis catalana ya protagonizó la sesión parlamentaria europea de la mañana. “Si España se rompe por Cataluña, una fila de fichas de dominó la seguirá por todo el continente”, dijo el eurodiputado del Partido Popular gobernante en España, Esteban González Pons.

Pero las posiciones entre Barcelona y Madrid se distancian cada día después del “referéndum de autodeterminación” prohibido del domingo en Cataluña, marcado por la violencia policial al intentar impedirlo, y ninguno quiere ceder.

El presidente regional Carles Puigdemont pidió una mediación internacional para solucionar este conflicto pero, mientras no recibe respuesta de un posible mediador ni de Madrid, sigue adelante con sus planes. En una entrevista con la BBC, avanzó que declarará la independencia “en cuestión de días”.

El lunes debe comparecer en el parlamento regional en un pleno convocado por los partidos independentistas, afirmaron fuentes parlamentarias.

Según la CUP, el partido separatista más radical, “será un pleno de proclamación de la República”, dijo su diputada Mireia Boya.

Turbulencias económicas
La inquietud prendió entre los inversores y el índice principal de la Bolsa de Madrid, el Ibex-35, perdió más del 3% cuando faltaban poco para el cierre.

Las acciones de los dos grandes bancos catalanes sufrieron especialmente el golpe: CaixaBank y el Banco de Sabadell perdieron respectivamente 5,56% y 5,36%, mientras que las del Santander, primer banco español, perdieron 4%.

Cataluña, con una fuerte industria exportadora y turística, es la región más rica de España junto a Madrid y aporta el 19% del PIB español.

Un importante lobby económico regional, el Círculo de Economía, mostró en un comunicado “su preocupación máxima” ante una declaración de independencia y criticó “la violencia inexplicable” del domingo.

En los próximos días, el ejecutivo catalán debe oficializar los resultados del referendo que según sus cuentas ganaron con un 90% de síes y una participación del 42,3% de los 5,3 millones de electores. Sin embargo, la actuación policial y las carencias de su organización no permiten un análisis fiable del resultado.

La sociedad catalana está dividida casi a partes iguales sobre la cuestión. El domingo, asociaciones unionistas, apoyadas por el Partido Popular de Rajoy, convocaron una manifestación en el centro de Barcelona con el lema “¡Basta, recuperemos la sensatez!”.

El rey interviene
Desde Madrid, buscan la manera de frenar la independencia. En un discurso solemne el martes, el rey Felipe VI acusó de “deslealtad” a los líderes catalanes y afirmó que “es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional”.

Este miércoles, la Audiencia Nacional, la máxima instancia penal española, llamó a declarar el viernes por sedición al jefe de la policía regional, una subalterna y los presidentes de las dos principales organizaciones independentistas.

Se les responsabiliza del bloqueo de varios guardias civiles y la destrucción de sus vehículos durante una manifestación en Barcelona el 20 de septiembre enfrente de una dependencia del gobierno regional tras la detención de catorce personas implicadas en la organización de la votación.

El gobierno español de Mariano Rajoy, que intentó impedir a toda costa la votación del domingo, no descarta suspender la autonomía de la región, como cada vez piden más voces en España.

En Cataluña, los ánimos están encendidos desde la brusca intervención policial del domingo contra los manifestantes que se concentraban frente a los colegios electorales para proteger las urnas de votación.

Como respuesta a esta intervención, decenas de organizaciones decretaron una huelga general el martes para “frenar” la actividad económica en esta región.Colegios, comercios, empresas, museos o iglesias como la Sagrada Familia cerraron sus puertas mientras cientos de miles manifestaban en las calles.

Alrededor de 700.000 personas se concentraron por el centro de Barcelona, entre ellos muchos contrarios a la independencia indignados con la respuesta de Madrid. “Ese día tocaron a mi gente, eso me dolió mucho”, explicaba Laia Castaño, estudiante de 20 años con una bandera española colgada por encima los hombros.

El discurso del rey Felipe VI, sin una mención hacia los heridos por las cargas policiales, no contribuyó a la distensión e incluso fue criticado por líderes del partido socialista en la región, muy críticos con el gobierno de Puigdemont.

A las 19H00 GMT, el presidente catalán ofrecerá un discurso televisado en el que previsiblemente responderá a la intervención del monarca. Para el portavoz de su gobierno, Jordi Turull, esas palabras únicamente sirvieron para “echar gasolina al fuego”

El rey Felipe VI le hace el trabajo a Mariano Rajoy – Crónica actual de España

Es la era de los españoles blanditos. Blanditos o blandiblús, como esa masa viscosa y resbaladiza con la que solían jugar los niños en el cole para componer todo tipo de figuras. Moldeable, manejable, escurridiza incluso. Lo contrario de lo firme, seguro, sólido. Así son los españoles de hoy.

En esta pelea no se podrá contar con el PSOE de Pedro Sánchez, que, una vez más, como tantas a lo largo de la historia, parece dispuesto a traicionar los intereses de España y a alinearse con los malos. Estamos a merced de la falta de cuajo de Rajoy y de la deslealtad institucional de Sánchez. Nos queda el Rey

El Rey Felipe le hace el trabajo a Mariano Rajoy
El Rey Felipe le hace el trabajo a Mariano Rajoy

Es la era de los españoles blanditos. Blanditos o blandiblús, como esa masa viscosa y resbaladiza con la que solían jugar los niños en el cole para componer todo tipo de figuras. Moldeable, manejable, escurridiza incluso. Lo contrario de lo firme, seguro, sólido. Así son los españoles de hoy. Es verdad que ya son minoría los que conocieron los horrores de la Guerra Civil, y que la inmensa mayoría, no digamos ya las nuevas generaciones, han vivido en el confort del más largo periodo de paz de la historia de España, con crecimiento y bienestar material generalizado, con acceso a buenos servicios sanitarios, educacionales, culturales, deportivos, de ocio… La rueda del consumo y la vida muelle al alcance de casi todos parecía no tener fin.

Tal vez sea esa la razón que explique el susto mayúsculo, el miedo, el sobresalto, que una mayoría de españoles se llevaron el domingo tras la intervención en Barcelona de las fuerzas del orden que, en cumplimiento de una resolución judicial, trataron de impedir la celebración del ilegal referéndum del 1-O.Susto, pánico, incluso pavor. Conozco a decenas de madrileños aparentemente bien plantados que aún hoy sufren el efecto del canguis, no han superado el estado de shock producido en sus cándidas almas por algunas de las escenas contempladas por televisión.

Casi todas manipuladas, casi todas falsas, como los ochocientos y picos heridos. Como el propio resultado del referéndum, algo que hoy ya no interesa a nadie. Jamás pudo soñar el señor Puigdemont con acojonar de tal modo a la española tropa con su desafío calculado. En cualquier carga policial contra los hinchas rebeldes de un equipo de fútbol se suelen repartir más mamporros que el domingo en Barcelona. Pero la sociedad amorfa acostumbrada a la vida muelle, al todo derechos sin ninguna obligación, se lo hace en los pantalones en cuanto salta al ruedo un toro dispuesto a turbar la paz de los cementerios, la siesta al borde del mar tras la paella en el chiringuito de la playa. Pero ¿qué esperaba Juan Español? ¿Creía que el envite que el nacionalismo xenófobo y supremacista le ha planteado a España era una broma? Parece que sí. Y entre los más asustados, los más sorprendidos, los más acojonados, el Gobierno de la nación.

Con Mariano Rajoy al frente. El universo de Moncloa pareció entrar el domingo noche en una profunda depresión de la que aún no se sabe si se ha recuperado, porque no hay parte médico que así lo atestigüe. La cagalera de Mariano vino motivada por la dimensión de la derrota sufrida en ese campo de Agramante hoy tan decisivo como es la comunicación y la imagen. Lo anuncié aquí mismo hace escasas fechas: el Gobierno estaba perdiendo la batalla de la comunicación. La ha perdido por goleada. Es el triunfo de las patrañas de los Puigdemones. La exaltación de la mentira. La apoteosis de la mentira. Su elevación a los altares de la manipulación política. Es el manual de propagandagoebbeliano, cuyo quinto punto, llamado “Principio de la vulgarización”, dice así: “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.

La cagalera de Mariano vino motivada por la dimensión de la derrota sufrida en ese campo de Agramante hoy tan decisivo como es la comunicación y la imagen”

Las briosas crónicas de los corresponsales extranjeros dispuestos a vivir su particular y orwelliano ‘Homage to Catalonia’ sin haberlo leído, surtieron sobre el asustado Juan Español el efecto añadido de sacar a la superficie sus viejos complejos de inferioridad frente a Europa y los europeos, unos complejos que la modernidad española, tan celebrada fuera en tantos terrenos, parecía haber enterrado para siempre. ¡Uyyy, qué van a decir de nosotros en Europa! Una preocupación que no parecen haber sentido los presidentes de Polonia y Hungría, por poner dos ejemplos de países que han hecho de su capa un sayo sin miedo a la reacción del tigre de papel de Bruselas. Lo que resulta evidente es que el Gobierno Rajoy no ha preparado en absoluto a los españoles para lo que se les venía encima, no ha hecho pedagogía sobre las consecuencias, los riesgos que el intolerable desafió a la paz y la convivencia lanzado por el separatismo catalán podía y puede significar para la vida de 46 millones de personas que hasta ahora han vivido en el mejor de los mundos. Cataluña está fuera de control.

El resultado es que el Gobierno de la nación ha perdido el control de Cataluña. El Gobierno ya no manda en Cataluña, aunque no está claro si ese mando lo tiene Puigdemont y su cohorte, o está ya en otras manos, en las de esa CUP antisistema y anticapitalista, es decir, comunista. Lo que allí está en marcha es una revolución, la revolución de una minoría radicalizada y llena de odio (“Soraya, lo de los hoteles es muy fácil: tienen reservado derecho de admisión y no suelen aceptar animales”, es el mensaje que ayer colgó Germà Bel, doctor en Economía por Barcelona, máster por Chicago y catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona, en su cuenta de Twitter) de 10.000 personas, tal vez 50.000, pongamos que 100.000, aceptemos que son 200.000, que se ha adueñado de la calle y la controla a su antojo. Uno más de los procesos revolucionarios que a lo largo de la historia ha vivido Cataluña, en general, y Barcelona, muy en particular. Una situación que parece estar deslizándose desde la revuelta independentista en origen hacia una auténtica revolución de extrema izquierda, una nueva versión de la revolución de Asturias en 1934, que episodios como la huelga política de ayer parecen atestiguar. Con la mayoría de la población escondida, refugiada tras los visillos, mientras los “camisas pardas” de la CUP asedian a quien no piensa igual y cercan sedes de los partidos constitucionalistas. Puro fascio.

El Gobierno ya no manda en Cataluña, aunque no está claro si ese mando lo tiene Puigdemont y su cohorte, o está ya en otras manos, en las de esa CUP antisistema y anticapitalista”

Y ante panorama tan alentador, ¿qué hace nuestro Mariano? Nadie lo sabe, aunque seguramente esté haciendo algo, al margen de endiñarle al rey Felipe VI la tarea de salir a dar la cara en televisión y elevar la moral de las alicaídas tropas constitucionalistas. Así de duro. Así de patético. Así de vergonzoso. La historia demuestra que no ha habido proceso de secesión en el mundo que haya triunfado, país que haya logrado la independencia, sin el empleo de la violencia, es decir, sin derramamiento de sangre. Algo que, salvo milagro, va a llegar, de modo que convendría que los españoles taimados y asustadizos, cobardones en tablas (nadie, sin embargo, como los grandes del IBEX –BBVA, Repsol, Telefónica, Abertis e IAG- que en una tal Cumbre Española de la Confianza organizada ayer por el Gobierno fueron incapaces de comentar siquiera el golpe planteado por el separatismo), estuvieran preparados para lo peor, que no se lo hicieran en los calzones a las primeras de cambio, porque parece que el Movimiento independentista está dispuesto a todo, dispuesto a dejar a los niños en casa y a pasar a mayores, a levantar el pueblo en armas y ganarse de verdad la independencia. Vamos a verlo pronto.

En esta pelea no se podrá contar con el PSOE de Pedro Sánchez, que, una vez más, como tantas a lo largo de la historia, parece dispuesto a traicionar los intereses de España y a alinearse con los malos. Estamos a merced de la falta de cuajo de Rajoy y de la deslealtad institucional de Sánchez. Nos queda el Rey, que ayer dio un ejemplo de gallardía. Parece que no costó mucho convencerle. Lo estaba deseando. Cuentan que anteayer lunes dijo algo parecido a “¿qué soy yo: el Jefe del Estado o el dueño de una tienda de ultramarinos?”. El suyo era un papel muy complicado. Y se mostró muy valiente. Se le entendió todo: “Es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional”, una frase que anticipa la intervención de la autonomía catalana, alfombrando la decisión inaplazable del Gobierno de aplicar el 155 al completo. ¿Oído, Mariano? Gracias, Majestad.

Reportan enfrentamientos con la policía durante referendo de Cataluña

EFE – La región española de Cataluña está votando en un referéndum independentista ilegal en medio de un fuerte despliegue policial y con numerosas irregularidades en el modo de votación, con algunos incidentes entre agentes y ciudadanos en varios puntos.

La consulta secesionista convocada por el Gobierno autónomo catalán a primeros de septiembre, fue suspendida inmediatamente por el Tribunal Constitucional y los diferentes juzgados han ordenado medidas para que las fuerzas de seguridad precinten los colegios y se incauten de urnas y papeletas de votación.

Eso llevó a las autoridades catalanas, a primera hora del domingo, a modificar las normas que había dado con anterioridad, de modo que un votante puede hacerlo en cualquier colegio de la región y no en el que tenía asignado, con papeletas impresas en casa y sin sobre.

Nuevas normas que para el consejero catalán de Presidencia, Jordi Turull, configuran un proceso electoral “con garantías” legales, mientras fuentes del Gobierno español aseguraban que los secesionistas “han liquidado cualquier vestigio de respetabilidad democrática”.

“Sin censo, con papeletas de casa, sin sobres y en el colegio que a cada uno le de la gana. Es un bochorno democrático”, dijeron las fuentes.

 

En medio de una notable pasividad de la Policía regional catalana (Mossos d’Esquadra), que no desalojó colegios ocupados previamente por ciudadanos ni cerró otros abiertos, agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil españolas empezaron a desplegarse a primera hora por numerosos centros.

En algunos casos la intervención de policías españoles y guardias civiles generó momentos de tensión con los manifestantes independentistas y, en el centro de Barcelona, hubo cargas policiales contra personas que cortaban las calles y, en algún caso, lanzaron objetos contra los agentes.

Otro escenario de tensión fue la localidad de Sant Julià de Ramis, donde tenía previsto votar el presidente catalán, Carles Puigdemont y en cuyo colegio se presentaron varias decenas de agentes para requisar las urnas y el material para votar.

En ese proceso hubo forcejeos y empujones entre los agentes y un centenar de personas que querían impedir su entrada en el centro, pero sin que aquéllos cargaran.

Puigdemont decidió finalmente no acudir a su colegio electoral y fue a votar a otro de la provincia.

Las fuerzas de seguridad, que el sábado bloquearon el centro informático catalán – cuya misión sería facilitar el eventual recuento – anularon el nuevo sistema informático anunciado a primera hora de la mañana por el consejero Turull.

Eso motivó que muchos colegios paralizaran la votación ante la imposibilidad de seguir y en otros lugares se tomaran a mano los datos de los que acudían a votar.

Todo esto hace difícil saber cuántas personas están participando en la consulta ilegal, mientras el Ministerio del Interior apuntaba que, con esa falta de garantías, una misma persona podría votar varias veces en diferentes sitios.

Los secesionistas criticaron la actuación policial y las escenas de tensión vividas en varios puntos de la región, mientras que el delegado del Gobierno español en Cataluña, Enric Millo, afirmó que “nos hemos visto obligados a hacer lo que no queríamos hacer”.

 

Según Millo, el objetivo del operativo policial es cumplir con las resoluciones judiciales en el sentido de requisar todo el material destinado a la votación, como urnas y papeletas.

Una opinión muy diferente es la de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que ha llamado “cobarde” al presidente del gobierno, Mariano Rajoy, por “inundar de Policía” la capital catalana.

¿Vamos camino de la independencia catalana? – Carlos Alberto Montaner

 

30 DE SEPTIEMBRE DE 2017 6:30 AM

El referéndum sobre la independencia divide a los alcaldes catalanes

BARCELONA (Reuters) – El Ayuntamiento de Barcelona ha pedido garantías para que sus funcionarios no se enfrenten a acciones legales o pierdan sus empleos si ayudan a organizar el referéndum de independencia convocado por el Gobierno catalán para el 1 de octubre.

Sin embargo, parte de los casi 1.000 municipios de la región ya han dicho que facilitarían una consulta que Madrid ha declarado ilegal.

Tras haber ofrecido en un principio las dependencias públicas para el voto, la alcaldesa ​​Ada Colau pidió al Ejecutivo de Carles Puigdemont nuevas garantías para proteger a los funcionarios municipales de las posibles consecuencias legales en caso de dejar poner las urnas.

“La disposición a que puedan participar y movilizarse es absoluta. Pero repetimos lo que hemos repetido muchas veces: no pondremos en riesgo a la institución ni a los funcionarios”, dijo el viernes primer teniente de alcalde de la ciudad condal, Gerardo Pisarello.

El Parlament votó el pasado miércoles celebrar un referéndum de independencia el 1 de octubre, chocando así con el Gobierno central español, comprometido con poner en marcha toda la maquinaria legal necesaria para que el voto no se materialice.

Aunque según los sondeos es mayoritario el deseo en Cataluña de celebrar una consulta de autodeterminación, la opción independentista ha ido perdiendo fuerza recientemente y no alcanzaría el 50 por ciento de los votantes.

Según la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI), 674 de los 948 distritos municipales catalanes han informado de su intención de ceder espacios públicos para el voto.

En un vídeo colgado en Twitter, el alcalde de Cerdanyola en la provincia de Barcelona rompe a la mitad una carta del Tribunal Constitucional advirtiendo de las repercusiones legales de participar en el referéndum entre la ovación del grupo de personas que le rodean.

Grupos independentistas protestaban el viernes ante los consistorios de varios alcaldes catalanes que anunciaron que no colaborarían con el referéndum.

Entre los que han rechazado la petición de colaboración del Gobierno catalán se encuentran alcaldes de grandes municipios catalanes, muchos de ellos controlados por el partido socialista.

El sábado, la Guardia Civil registró las oficinas de un semanario en la ciudad de Valls en busca de papeletas electorales, según La Vanguardia. La víspera, la Guardia Civil registró una imprenta cerca de Tarragona buscando al parecer materiales relacionados con el referéndum catalán.

No se pudieron obtener comentarios de forma inmediata de la Guardia Civil, pero un comunicado del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña dijo que los registros se hicieron a instancias de la fiscalía y en relación con el referéndum.

En un acto del Partido Popular en Zaragoza el sábado, el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, reiteró que el referéndum no se va a celebrar y su ministro de Justicia alertó sobre las consecuencias de colaborar con la consulta.

“Quien tome la decisión (…) de ceder locales o de facilitar el censo sabe que está cometiendo un delito y asumirá sus responsabilidades”, dijo Rafael Catalá a periodistas en la capital aragonesa.

El Tribunal Constitucional español paralizó el jueves por la noche la ley y convocatoria del referéndum de independencia mientras sus magistrados debaten si va en contra de la Constitución del país.

La cuestión catalana – Tulio Álvarez

Tulio Álvarez
tulioalvarez17@gmail.com
En Twitter: @tulioalvarez

El próximo 1º de octubre, el gobierno autónomo de Cataluña pretende realizar un referéndum vinculante que defina la independencia inmediata de la región. Sin embargo, la Constitución de 1978 establece en su artículo 2 que el orden constitucional español se fundamenta en la “indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”. Tal parámetro ha impulsado al Gobierno del Partido Popular y a numerosos factores de la vida política a calificar la inconstitucionalidad del proceso. Controversia tan relevante, aunada al hecho de la inexistencia de debate sustantivo sobre el tema constitucional en Venezuela, me lleva al análisis de los conflictos que pueden impactar el funcionamiento del Estado ibérico.
Solo la historia del constitucionalismo nos permite comprender la complejidad del problema. En especial, se debe destacar que fue la apertura democrática que derivó de la muerte de Franco el evento que produjo la reversión de las libertades y la previsión de un sistema de autonomías. En el caso de Cataluña, el cerco que provocaba el poder central era más asfixiante dado el predominio del bando republicano durante la guerra civil. La victoria final de los nacionalistas provocó la prohibición del catalán como lengua hasta que la nueva Constitución previó que las demás “lenguas españolas” serían también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos, rescatando así “la riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España” como patrimonio cultural.
Pero el querer catalán fue por más. Se produce la reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña de 1979 mediante la Ley Orgánica 6/2006 de 19 de julio de 2006, lo que inmediatamente creó conflictos sobre la función del Estatuto de Autonomía y la delimitación del contenido funcional y material de las competencias entre la Generalitat de Cataluña y el Estado Central. Ante tal situación, los Diputados del Grupo Parlamentario Popular del Congreso plantearon ante el Tribunal Constitucional el recurso de inconstitucionalidad núm. 8045-2006 que derivó en la Sentencia 31/2010 del 28 de julio de 2010. En la decisión judicial se determinó que carecen de eficacia jurídica interpretativa las referencias del preámbulo del Estatuto de Cataluña a «Cataluña como nación» y a «la realidad nacional de Cataluña»; además, declaró la inconstitucionalidad parcial del Estatuto fijando criterios interpretativos del mismo.
Uno de los alegatos sustantivos de los recurrentes fue que el Estatuto violentaba el principio de solidaridad que implica el “establecimiento de un equilibrio económico, adecuado y justo entre las diversas partes del territorio español, y atendiendo en particular a las circunstancias del hecho insular”. Tal parámetro deriva en la previsión de que “las diferencias entre los Estatutos de las distintas Comunidades Autónomas no podrán implicar, en ningún caso, privilegios económicos o sociales”. Y algunos factores catalanes consideran que la recaudación tributaria de su región contribuye para el desarrollo de otras regiones. Si comparamos la proporción del producto interno bruto de Cataluña y su población con el de España constataremos tal aserto pero no en la magnitud que proclaman las autoridades catalanas. A todo evento, el mismo argumento se podría aplicar a otras regiones de gran potencialidad y no por ello se debe aceptar la disgregación territorial.
Pero la realidad es que los nacionalismos o regionalismos se prestan para todo tipo de confrontación. La Sentencia 31/2010 radicalizó el proceso y, bajo el manto de la reacción que provocó, se cobijó el separatismo. Después del proceso electoral de 2012, Artur Mas, líder de los nacionalistas de centroderecha agrupados en Convergència i Unió (CiU) y presidente de la Generalitat, convocó un referéndum de independencia que fue inmediatamente bloqueado como tal por el Tribunal Constitucional, en virtud del recurso de inconstitucionalidad núm. 5829-2014 interpuesto por el Presidente del Gobierno Español.
La sentencia estableció el criterio de que “en el marco de la Constitución una comunidad autónoma no puede unilateralmente convocar un referéndum de autodeterminación para decidir sobre su integración en España” pero dejo abierta una puerta al ratificar el “derecho a decidir”; siempre que se interpretara dentro de los parámetros constitucionales ya que el “derecho a decidir de los ciudadanos de Cataluña no aparece proclamado como una manifestación de un derecho a la autodeterminación no reconocido en la Constitución, o como una atribución de soberanía no reconocida en ella, sino como una aspiración política a la que sólo puede llegarse mediante un proceso ajustado a la legalidad constitucional con respeto a los principios de legitimidad democrática, pluralismo y legalidad”.
Y esa ambigüedad se manifestó el 9 noviembre de 2014, con dos preguntas en la papeleta que reflejan una contradicción absoluta, al menos desde un punto de vista técnico: “¿Quiere que Cataluña sea un Estado? Y ¿que sea un Estado independiente?” Un Estado, para serlo, necesariamente debe ser independiente. De manera que no se puede determinar que pretendían proponer los secesionistas con la primera pregunta. Se votó y no pasó nada.
En el proceso marcado con una altísima abstención, participaron 2.305.290 electores con resultado: a) -Sí-Sí: 80,76% (1.861.753 votos); y b) -Sí-No: 10,07% (232.182 votos). Y el efecto colateral fue la división de la coalición de gobierno de CiU que gobernó durante más de 25 años, complicando aún más el escenario político catalán y recomponiendo las fuerzas en las siguientes elecciones a favor de los independentistas. Para que fuera más completa la faena, Artur Mas enfrentó cargos de desobediencia civil y mal uso de fondos públicos; precisamente por la activación del referéndum de 2014, quedando inhabilitado por dos años.
Evidentemente, el resultado no fue vinculante y parece que fue asumido con miras a una negociación para obtener ventajas dentro del sistema de autonomías y, por qué no decirlo, ejecutar la clásica estrategia para obtener simpatías electorales del voto sentimental, la mayoría de las veces irracional. Carles Puigdemont, nuevo Presidente de la Generalitat e impulsor de la secesión, parece seguir el mismo esquema aunque tenga una fuerza mayor cuya presencia más evidente es la Associació de Municipis per la Independència (AMI) que agrupa a 787 municipios que promueven la secesión.

Pero el Gobierno Popular y los factores institucionales españoles se toman muy en serio el proceso para evitar un efecto dominó que podría determinar acciones similares; por ejemplo, en el País Vasco. Lo cierto del caso es que existe una tendencia interesante que se puede detectar en casos como Canadá y el problema quebecois; UK y el ánimo escoces; o el atípico ardid ruso tratando de dar legitimidad a la separación de Crimea en perjuicio de Ucrania. Y no puedo desechar la otra modalidad de utilizar los procesos que implican la activación de una Fuerza Constituyente Inicial, con fines fraudulentos, para destruir la democracia utilizando sus propios mecanismos. Como sucede en algún país de América Latina.

Escándalo en España: Incautan cocaína negra procedente de Venezuela

Muestra de la cocaína negra intervenida por la Guardia Civil en Barcelona y Santa Cruz de la Palma

Los narcotraficantes recurren a todo tipo de argucias para que los cargamentos de droga pasen los controles fronterizos. Una de ellas consiste en teñir la cocaína para camuflarla mejor. De hecho, la Guardia Civil ha intervenido más de 375 kilos de cocaína negra en una operación llevada a cabo en Cataluña y Canarias en la que ha detenido a seis personas y desmantelado un laboratorio clandestino en Torrelles de Foix (Barcelona), donde se procesaba y adulteraba para su comercialización la sustancia procedente de Venezuela.

Estos narcos enviaban a España la cocaína mezclada con una sustancia sólida negra, separada luego en el laboratorio para conseguir su aspecto blanco, según explicó este martes en rueda de prensa el general jefe de la Guardia Civil en Cataluña, Daniel Baena. Por ello, la cocaína negra es muy difícil de detectar con los métodos habituales, ya que una vez mezclada es casi imperceptible en los controles fronterizos.

«Implica una facilidad al atravesar la frontera, pero también vulnerabilidad porque necesitan una estructura en el destino», destacó Baena. Necesitan colaboradores con conocimientos químicos para revertir el proceso y que la droga vuelva a ser blanca. De hecho, durante los registros los agentes intervinieron 1.050 litros de productos químicos y útiles de laboratorio, además de dos pistolas con munición, 57,5 kilos de pasta de cocaína, 4.200 euros y documentación relacionada con los hechos investigados.

El general Baena ha reconocido las dificultades para detectar la droga en controles policiales cuando es mezclada de esta manera si no se tienen otras pistas y, aunque todavía no se ha podido averiguar, «por la metodología y la experiencia» que tenía esta organización ha dicho que todo apunta a que no es la primera vez que utilizan este procedimiento.

Durante la operación, bautizada como Peculado, la Guardia Civil intervino 318 kilos de cocaína negra ocultos en un velero -en un doble fondo habilitado en el depósito de combustible y sellado con cemento- que estaba atracado en el Puerto de Santa Cruz de la Palma.

La investigación se inició cuando la Guardia Civil detectó a una organización dirigida desde Venezuela que recibía, cocinaba y distribuía importantes cantidades de cocaína tanto en España como en otros países de la Unión Europea.

Exhaustiva vigilancia

Los agentes detectaron la llegada España de un venezolano y de su esposa, a los que la organización había encargado gestionar la venta y distribución de una gran partida de cocaína que estaba siendo transportada oculta desde Sudamérica en un velero hacia un puerto de Canarias, para presuntamente luego conducirla al laboratorio de Cataluña.

A estas dos personas les había encargado también supervisar los procesos químicos para el procesamiento de la droga -en el laboratorio situado en una nave industrial de Torrelles de Foix- con el fin de evitar que alguien pudiese quedarse con cocaína durante el proceso, explicó Baena.

Durante la vigilancia a esta pareja, la Guardia Civil detectó que se citaron varias veces en Barcelona con otros dos miembros de la red –un italiano y un español-, detuvieron a los cuatro y registraron la nave de Torrelles, la habitación de un hotel de Barcelona y un apartamento en Sitges (Barcelona).

Paralelamente a las detenciones y registros, la Guardia Civil continúo la investigación sobre la embarcación y detectó su presencia en el océano Atlántico rumbo a las Islas Canarias; tras atracar en el puerto deportivo deSanta Cruz de la Palma, se procedió a la detención de los dos tripulantes -un venezolano y un español- y al registro de la embarcación, donde se encontraron los 318 kilos de cocaína negra.