Archivos por Etiqueta: Laureano Márquez

El huracán Nicolás

EL PASO DEL HURACÁN DORIAN por las Bahamas ha sido terriblemente devastador. La solidaridad internacional debe manifestarse, sin lugar a dudas. Sin embargo, el leer que el gobierno de Venezuela ofrece su apoyo, no deja de producir cierta perplejidad para los venezolanos.

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En defensa de la UCV

Imponente y cercano, como siempre. Laureano Márquez nos regala este hermoso artículo sobre la principal universidad del país.

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Emilio Lovera, por Laureano Márquez

Compañeros de trabajo, amigos, grandes íconos del humor en el país. En estas palabras Laureano se solidariza con Emilio tras impase con el régimen.

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El sentido del ridículo

DICEN QUE EL SENTIDO DEL RIDÍCULO “es aquello que nos hace estar pendientes por no hacer nada que pueda causar molestia o provocar risas por parte de los demás”.

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¡Auxilio!

YA PERDÍ LA CUENTA DE CUÁNTAS VECES LO HE LEÍDO y todas me afecta de la misma manera: el capitán de corbeta llegó al tribunal “molido” por las torturas,... Leer Más

Laureano Márquez nos trae una exquisita sátira sobre la carta de Isaías Rodríguez

En su nuevo artículo “Lectura de la carta del profeta Isaías” Márquez, en tono de sátira, nos deja incisivas reflexiones.

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Laureano Márquez: Del difícil y complejo arte del salto de talanquera

La expresión “saltar la talanquera” es un venezolanismo (la talanquera es una valla o cerca) que significa cambiar de opinión o bando. Tiene lógica que sea una expresión muy nuestra, porque si hay una institución venezolana por excelencia es la del “salto de talanquera”, con raigambre y tradición histórica

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Laureano Márquez: “en este momento en Venezuela es hora de marchar hacia el civismo y no hacia la barbarie”

Durante su intervención, Laureano Márquez describió lo duro que es explicar lo que sucede en Venezuela a quienes lo ven desde lejos.

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Eficiencia delictiva, por Laureano Márquez

“Aquellos rateros produjeron estos criminales de lesa toda vaina”. Nuevamente Laureano Márquez nos ofrece una exquisita lectura sobre la coyuntura actual del país.

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Las siete palabras, por Laureano Márquez

ESTE ESCRITO SE PUBLICÓ hace algún tiempo, pero así como la Semana Santa vuelve cada año, quiero renovar lo que dije en aquella oportunidad en relación con las últimas palabras de Jesús en la cruz, como manera de meditar en los dolores que padecemos y la resurrección que anhelamos para Venezuela.

“Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”… no lo saben, no alcanzan a imaginar las dimensiones y alcance de su daño y eso es ignorancia; que nunca el odio nos guíe, ni la venganza.

“Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso”… el paraíso del ciudadano es la libertad, la justicia y la democracia. Sé, Padre, que veremos ese paraíso, construido con cada acción de esperanza que brota de nuestros corazones y con la bondadosa inteligencia de nuestra juventud.

“Mujer ahí tienes a tu hijo”…transitando las calles de Venezuela, recibiendo azotes, crucificado cada día por los centuriones de las lacrimógenas. Siéntete orgullosa, madre, de este tu hijo, porque de las ideas que tú sembraste en él, del amor en que le formaste, de la libertad con que se alimentó en tu vientre, habrá de nacer la nueva Venezuela.

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“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” …. Señor: a veces me invade la angustia de que esta pesadilla no tiene final, de que el malvado se sale con la suya, pero recibimos de ti maravillosos dones, entiendo que no nos has abandonado nunca. El trabajo tuyo ya lo hiciste -y maravillosamente bien-: ayúdame a ser tu aliado para amasarme a mí mismo como un hombre nuevo, creador también, a tu imagen, de la patria que sueño.

“Tengo sed”… y tanta, Padre. Tengo sed de democracia y libertad. Tengo sed de inteligencia, trabajo y honestidad como valores. Tengo sed de vida, de seguridad, de justicia social. Tengo sed de esperanza y de futuro.

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“Todo está consumado”…la maldad en nuestra tierra se consumó más allá de los límites que podíamos imaginar, nos han pretendido destruir moralmente, pero sé que las reservas de bondad e inteligencia son nuestra verdadera riqueza. Hemos descendido a los infiernos, pero estoy convencido de que resucitaremos.

“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” … cada día en Venezuela, Padre, es una apuesta a la vida. Encomiendo en tus manos mi espíritu, para que sea de libertad y justicia, para que aprenda bien esta dura lección y pueda transitar por llanos bondadosos, sumergirme en cálidas playas de transparencia, contemplar altas cumbres  de abundancia y cruzar generosos ríos de justicia y libertad, para llegar -por fin- a la tierra prometida.

Fuente: runrun.es

La salida pragmática, por Laureano Márquez

Con su siempre aguda y pertinente brillantez intelectual, Laureano Márquez nos ayuda a comprender mejor el contexto tan complejo que atraviesa nuestro país. Esta vez lo logra con una arriesgada propuesta que tal como él prevé quizá no muchos tomen de la mejor manera pero en vista de la tragedia que vivimos eso parece un buen precio a pagar por dar con una salida.

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LAS SIETE PALABRAS – Laureano Márquez

 

LAS SIETE PALABRAS
(@laureanomar)

“Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”… no lo saben, no alcanzan a imaginar las dimensiones de su daño y eso es ignorancia; que nunca el odio nos guíe, ni la venganza.

“Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso”… el paraíso del ciudadano es la libertad, la justicia y la democracia. Sé, Padre, que veremos ese paraíso, construido con cada acción de esperanza que brota de nuestros corazones y con la bondadosa inteligencia de nuestra juventud.

“Mujer ahí tienes a tu hijo”…transitando las calles de Venezuela, recibiendo azotes, crucificado cada día por los centuriones de las lacrimógenas. Siéntete orgullosa, madre, de este tu hijo, porque de las ideas que tú sembraste en él, del amor en que le formaste, de la libertad con que se alimentó en tu vientre, habrá de nacer la nueva Venezuela.

“Dios mío, Dios mío, “¿por qué me has abandonado?” …. Señor: a veces me invade la angustia de que esta pesadilla no tiene final, de que el malvado se sale con la suya, pero recibimos de ti maravillosos dones, entiendo que no nos has abandonado nunca. El trabajo tuyo ya lo hiciste -y maravillosamente bien-: ayúdame a ser tu aliado para amasarme a mi mismo como un hombre nuevo, creador también, a tu imagen, de la patria que sueño.

“Tengo sed”… y tanta, Padre. Tengo sed de democracia y libertad. Tengo sed de inteligencia, trabajo y honestidad como valores. Tengo sed de vida, de seguridad, de justicia social. Tengo sed de esperanza y de futuro.

“Todo está consumado”…la maldad en nuestra tierra se consumó más allá de los límites que podíamos imaginar, nos han pretendido destruir moralmente, pero sé que las reservas de bondad e inteligencia son nuestra verdadera riqueza. Hemos descendido a los infiernos, pero estoy convencido de que resucitaremos.

“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”… cada día en Venezuela, Padre, es una apuesta a la vida. Encomiendo en tus manos mi espíritu, para que sea de libertad y justicia. En tus manos, Padre, encomiendo mi espíritu, para que aprenda bien esta dura lección y me conduzca por llanos bondadosos, playas de transparencia, montañas de abundancia y caudalosos ríos de justicia y libertad.

Sr. Expresidente del Reino de España – Laureano Márquez – Opinión

Sr. Expresidente del Reino de España:

laureano al papa

En primer lugar, es de agradeceros, como ciudadano de Venezuela vuestro interés por nuestra paz, vuestro esfuerzo por lograr una salida consensuada para que Venezuela retome el camino de la democracia que democráticamente decidió abandonar. Explicar lo que en Venezuela sucede para quien no vive aquí, resulta sumamente difícil. La gente en España preguntaba: “¿pero por qué le seguís votando? Resulta difícil responder. Algunas veces los pueblos deciden tomar el camino que menos les conviene, algunas veces los pueblos deciden votar su propia destrucción. Ahí tiene usted a los británicos con el “brexit”.

Venezuela es un caso complejo, Sr. expresidente, para comenzar, nuestra independencia de la madre patria fue distinta a la del resto del continente: entre el terremoto de 1812 y Boves, que fue otro terremoto aún más sangriento, casi desaparecemos. La independencia nos deja a los militares como protagonistas de nuestro destino y tutores de nuestra libertad hasta el sol de hoy, salvo memorables espacios de civilidad como el que comienza con el Pacto de Puntofijo. Como verá usted, más que una tierra de consenso y diálogo, esta es una tierra de órdenes e imposiciones, de arbitrariedad y abuso.

Como señaló el propio Libertador en alguna oportunidad: “Venezuela es un cuartel”, y vaya si lo es en este momento, don José Luis, mire usted que los hombres de armas se han dejado de cuentos y han preferido tomar el timón directa y abiertamente. Los militares por su propia formación no aceptan la discusión de las órdenes, lo que tiene su lógica en el terreno de la guerra, pero no en el gobierno de una república democrática. Bástele ver que propicia usted un diálogo entre dos sectores, uno de los cuales tiene como eslogan: “ni diálogo, ni referéndum”.

Nuestro rechazo a la institucionalidad es algo que -con el mayor respeto os comento- heredamos de los conquistadores. La verdad no eran muy dados al cumplimiento de las leyes. Eso se nos quedó en el ADN. Aquí, en el siglo pasado, hubo un presidente que prestó juramento diciendo: “juro sobre esta moribunda constitución…” Es decir, inició su mandato desconociendo el orden jurídico con el cual llegó al poder. Le digo esto, para que no vaya a hacerse usted ilusiones de que porque algo esté garantizado en las leyes significa que se va a cumplir. Venezuela vive una situación de fuerza y quien tiene la fuerza impone. Ya recordará aquella frase del gran Unamuno: “venceréis, pero no convenceréis”.

Esta gente nos venció, venció al alma venezolana, entre otras cosas porque conociendo sus debilidades, compró a muchos, corrompió a otros tantos, ofreció riqueza fácil a los ambiciosos y asustó a quienes nos le enfrentamos. Por supuesto que las victorias de la sinrazón, como diría Unamuno, no prevalecen, aunque duren 40 años, como el caudillo y den una fugaz sensación de eternidad. Aquí seguimos en la lucha por volver a la democracia y vamos a volver a ella.

Lo malo de elegir democráticamente la no democracia es que cuando uno quiere cambiar de opinión no puede. El régimen venezolano que llegó al poder por la preferencia popular, bloquea ahora todo proceso democrático que pueda sacarlo del poder. Las elecciones para él son como la cruz para un vampiro. Por mucho que predique afecto popular, tiene sus encuestas, sabe que mayoritariamente la población está en su contra. Nuestro sistema institucional esta destituido. Nuestro tribunal supremo, organismos electorales, fiscalía, defensoría del pueblo, son funcionarios del partido de gobierno. Lo único que nos queda son los organismos internacionales y ya ve usted cómo se altera el régimen cuando a ellos se acude.

En fin, don José Luis, para hacerle el cuento corto, como dicen los cubanos, estamos atrapados: la población, a pesar de que el gobierno dice que está gorda y rozagante, pasa hambre, señor. No me lo han contado, yo lo veo a diario en las calles que transito. Usted se preguntará: “¿por qué no salís a la calle masivamente a protestar, todos a una como Fuenteovejuna?” No lo hacemos, expresidente, porque sabemos que enfrentamos una forma de dominación a la que poco le importa masacrar a un pueblo. ¿Estamos en desventaja?: sí. Pero nos acompaña la razón de la que hablaba Unamuno, la que dan las leyes y el sentido común y como dijo el gran maestro de Salamanca solo la razón vence.

Laureano Márquez

LAUREANO MÁRQUEZ LE ENVÍA “CARTA AL PAPA FRANCISCO”

laureano al papa

Su Santidad

Papa Francisco

Nunciatura Apostólica,

Paraguay.

Santo Padre:

Quien le escribe vive de la gracia que produce el humor y toda gracia nos viene de Dios. Sé, además, que usted valora el humorismo, celebra la alegría y anda siempre con una sonrisa amable y buena que nos entusiasma. Con todo respeto, yo hago una broma sobre su elección en mis presentaciones cuando hablo de usted: digo que si antes ya creía yo en el Espíritu Santo, luego de su designación creo mucho más, porque al único argentino humilde, el Espíritu Santo lo encontró. Ya sabe usted que en Venezuela a sus paisanos les han dado fama de pedantes, cosa que naturalmente no es cierta. Sus connacionales, como los venezolanos, a pesar de la mala propaganda que nos hacen nuestros conductores (y no hablo de los de automóviles), somos mayoritariamente gente buena, amable y honesta.

Su Santidad: realiza usted su primer viaje pastoral a América Latina. Visita un Ecuador convulsionado por protestas y también a Bolivia y Paraguay, donde según el cronograma, se encuentra usted en este instante. Sé que el tema Venezuela ha estado presente en sus inquietudes y homilías en este viaje de manera directa o indirecta. Cuando habla usted de “los sectarismos”, “la tentación de las dictaduras” o “los liderazgos únicos”, yo, como venezolano, me siento plenamente identificado. Nosotros no contamos en este instante con eso que usted llama: “la inmensa riqueza de lo variado”, sino con la infinita pobreza del pensamiento intransigente. No tenemos nosotros que explicar a Su Santidad lo que nos sucede, porque usted es un hombre informado y sensible ante los padecimientos del mundo. Venezuela va mal, Santo Padre, y va a estar peor en los próximos tiempos, como consecuencia de terquedades de diverso tipo: la insistencia en una política económica absurda, que empobrece y deteriora el país y la obstinación en consolidar un modelo político excluyente en el cual la disidencia no tiene cabida o es criminalizada, todo esto bajo la formal apariencia de formas democráticas. Una nueva forma de dictadura se cierne sobre Latinoamérica, la que se vale de la democracia y de la popularidad inicial con la que cuentan las propuestas demagógicas y populistas para desmontar la propia democracia democráticamente. Esa es la contradicción que padecemos. Nuestros gobernantes no aceptan el descontento, consideran toda crítica como “intento de golpe de Estado”; en nombre de la lucha contra la pobreza, empobrecen más a la población, sabiendo que se somete mejor a un pueblo empobrecido. Ya sabe usted, que es de acá, que nuestras instituciones son débiles, que nacimos a la historia demasiado atados a caudillos y personalismos. Después de dos siglos de historia, tristemente seguimos en lo mismo. No hemos consolidado un liderazgo racional, ni civismo político, ni honestidad administrativa. Donde más hemos fallado, se ve, es en la elevación cultural de nuestras naciones, que siguen atadas a pensamientos simplistas que son caldo de cultivo para liderazgo manipulador y oportunista.

Toda epístola, como nos enseñó San Pablo, tiene una motivación. La de esta es pedirle a S. S. que convoque a nuestros gobernantes a un retiro espiritual, una especia de cónclave en el Vaticano; que se sienten a reflexionar juntos, al auxilio de la espiritualidad, sobre nosotros y nuestro destino. Invite a gente de pensamiento e inteligencia a que les hable y les oriente sobre el difícil arte del gobierno y la tolerancia. Invítelos a que coman cada uno llevando su bandeja, como ha hecho usted, viajando en autobús, transitando las calles y conectándose otra vez con ese pueblo al cual se tornan tan ajenos cuando llegan al poder. Llévelos a la Capilla Sixtina, dígales que se tumben en el piso y contemplen la creación de Miguel Ángel y mediten sobre lo que significa ser imagen de Dios para quien conduce y determina los destinos de millones de seres. Ojalá tocara usted en el corazón de nuestros líderes en ese rincón de bondad que todo ser humano tiene, allí en el lugar de todas las sinceridades que cada uno sabe de sí mismo. Ojalá se confesaran con usted o al menos reconociesen que también son pecadores.

En fin, Santo Padre, le dejo esa idea. Sé que les haría bien a nuestros líderes un momento de introspección mística. Gracias por visitarnos. Vuelva pronto. Si viene a Venezuela le encargo un kilo de harina de maíz, que me dicen que en Roma se consigue sin problema.

Con el más profundo respeto, se despide de Su Santidad su obediente y humilde servidor.

Laureano Márquez